HOT LINE 7 – ESC 2026
Autora: Dra. Victoria Gallego y Dra. Eugenia Pomeraantz
Síntesis de la sesión.
Reunió cinco estudios centrados en la optimización de las terapias estructurales, con especial foco en el manejo perioperatorio y posterior al TAVI, y en nuevas estrategias intervencionistas para la insuficiencia tricuspídea asociada a insuficiencia cardíaca. Los trabajos exploraron cómo simplificar los procedimientos, individualizar la indicación de intervenciones complementarias y reducir complicaciones sin comprometer la seguridad. En conjunto, la sesión reflejó una transición hacia estrategias más selectivas y guiadas por riesgo, donde la evidencia busca definir no solo qué tratamientos funcionan, sino en qué pacientes aportan un beneficio clínico real.
Estudio POPular ACE TAVI
El ensayo multicéntrico, prospectivo y aleatorizado, presentado por el Dr. Christiaan Overduin, evaluó si la administración sistemática de protamina para revertir la heparina no fraccionada (HNF) al finalizar el TAVI transfemoral reduce las complicaciones hemorrágicas frente a una estrategia selectiva (solo ante sangrado activo o complicación vascular). El estudio demostró una reducción estadísticamente significativa en las complicaciones hemorrágicas globales y vasculares en la rama de protamina de rutina, explicada fundamentalmente por una menor incidencia de sangrado menor (criterios VARC-3) y un menor tiempo hasta la hemostasia efectiva, reduciendo la necesidad de compresión prolongada. En cuanto a la seguridad, la reversión sistemática no incrementó el riesgo de eventos tromboembólicos o de oclusión vascular aguda en el seguimiento a 30 días. No obstante, el estudio presenta limitaciones clave para la práctica asistencial: su diseño abierto, la falta de potencia para detectar eventos trombóticos infrecuentes y la exclusión de pacientes con angioplastia/stent coronario reciente (<3 meses) o antecedentes de hipersensibilidad a la protamina. Asimismo, cabe enfatizar que la reversión farmacológica optimiza la hemostasia pero no corrige fallas mecánicas de los dispositivos de cierre (ProGlide, MANTA). En conclusión, la protamina rutinaria demostró reducir complicaciones hemorrágicas, principalmente sangrado menor y tiempo hasta la hemostasia, en pacientes seleccionados de bajo riesgo trombótico, aunque se requieren más datos para definir su incorporación sistemática a la práctica clínica.
TAVI PCI
El ensayo multicéntrico y aleatorizado TAVI PCI, presentado por la Dra. Barbara Stähli, (n = 986, edad media: 82 años), evaluó la secuencia de intervención en pacientes con estenosis aórtica severa y enfermedad coronaria concomitante elegibles para TAVI y PCI tras la evaluación por el Heart Team. El estudio comparó una estrategia TAVI-first (TAVI inicial y angioplastia diferida) versus la conducta clásica PCI-first (angioplastia previa). Se excluyeron explícitamente pacientes con infarto agudo de miocardio reciente, inestabilidad hemodinámica, lesiones coronarias de muy alto riesgo no protegidas (como enfermedad grave del Tronco de Coronaria Izquierda) o anatomías no aptas para TAVI transfemoral. A un año, la estrategia TAVI-first demostró no inferioridad en el endpoint primario combinado de mortalidad, infarto, ACV, revascularización no planificada o rehospitalización cardiovascular (22.2% vs. 24.2%; p < 0.001 para no inferioridad). Además, la rama TAVI-first mostró una menor tasa de PCI y una tendencia a menor sangrado mayor (6.6% vs. 9.7%) al diferir la doble antiagregación. En conclusión, el estudio sugiere que, en pacientes seleccionados con anatomías coronarias no complejas evaluadas por el Heart Team, una estrategia TAVI-first es una alternativa segura frente a la angioplastia previa.
La principal limitación del estudio es la exclusión de tronco/enfermedad compleja ya que limita la generalización.
TRIC-I-HF
El ensayo clínico prospectivo, multicéntrico y aleatorizado, presentado por Joerg Hausleiter (n = 360, aleatorización 2:1 en 29 centros experimentados de Alemania), evaluó la eficacia de la reparación tricuspídea percutánea transcatéter borde a borde (TEER con TriClip o Pascal) agregada al tratamiento médico optimizado (TMO) frente al TMO aislado en pacientes sintomáticos (IC NYHA II-IV) e insuficiencia tricuspídea (IT) funcional severa, masiva o torrential persistente tras al menos 30 días de tratamiento farmacológico. Se incluyeron pacientes de alto riesgo con enfermedad avanzada, definidos por al menos una hospitalización por IC en los 12 meses previos o evidencia de compromiso somático secundario (síndrome cardiorrenal o cardiohepático), excluyéndose aquellos con disfunción sistólica severa e irreversible del ventrículo derecho (VD) o hipertensión pulmonar precapilar severa confirmada por cateterismo cardíaco derecho. En el primer endpoint primario jerárquico (Win Ratio a 12 meses para el combinado de mortalidad global, rehospitalizaciones por IC y calidad de vida por KCCQ), la estrategia TEER + TMO demostró una superioridad con un Win Ratio de 2.42 (IC 95%: 1.76–3.33; p < 0.0001), impulsada predominantemente por la drástica reducción de hospitalizaciones por IC y la mejoría sintomática (en (+22.0% y +8.0% respectivamente a favor de TEER + TMO). En el segundo endpoint primario (Kaplan-Meier a 3 años), la supervivencia libre de muerte o rehospitalización por IC mostró una separación precoz y sostenida de las curvas, siendo del 73.9% vs. 48.4% a 1 año y del 52.4% vs. 21.0% a 3 años a favor de la intervención (HR: 0.40; IC 95%: 0.29–0.55; p < 0.0001), lo que representa una reducción relativa del 60% en eventos duros con un NNT de solo 4 pacientes a 1 año. Cabe destacar que el 34.6% de la rama control logró una regresión de la IT a grados no severos al año, reforzando la necesidad de una fase previa obligatoria de descongestión farmacológica intensiva. En conclusión, el TRIC-I-HF válida la reparación tricuspídea percutánea en el Heart Team como una estrategia eficaz no sólo sintomática, sino modificadora del curso clínico que frena las rehospitalizaciones y el deterioro del ventrículo derecho en la insuficiencia cardíaca avanzada.
ACASA-TAVI
Fue un ensayo multicéntrico, abierto y aleatorizado, presentado por el Dr. Øyvind H. Lie, que evaluó si la anticoagulación oral con un DOAC era superior a la aspirina para prevenir la trombosis subclínica de las valvas protésicas (HALT) tras un TAVI en pacientes sin indicación establecida de anticoagulación. Se incluyeron 360 pacientes de 65 a 80 años sometidos a un TAVI exitoso, asignados a monoterapia con DOAC (apixabán, rivaroxabán o edoxabán) o aspirina durante 12 meses. El estudio tuvo dos objetivos primarios co-principales: eficacia (HALT evaluado mediante angio-TC a los 12 meses) y seguridad clínica (muerte, ACV, infarto de miocardio y sangrado mayor).
La estrategia con DOAC se asoció con una menor incidencia de HALT (18% vs. 32% con aspirina). Sin embargo, este beneficio imagenológico no se tradujo en una mejoría clínica: el compuesto de muerte, ACV, infarto de miocardio y sangrado ocurrió en 7,5% vs. 10,6%, sin diferencias significativas entre grupos. Tampoco se observó reducción de eventos tromboembólicos que justificara el uso rutinario de anticoagulación.
Entre las principales limitaciones se destacaron el uso de HALT como endpoint sustituto, cuya relevancia pronóstica aún no está establecida; el bajo número de eventos clínicos, que limita la evaluación de seguridad; y el seguimiento de 12 meses, insuficiente para determinar un impacto sobre la durabilidad valvular.
El mensaje principal del estudio es que, aunque los DOAC reducen la trombosis subclínica de las valvas tras TAVI, este efecto no se asoció a un beneficio clínico demostrado. Por lo tanto, en pacientes sin otra indicación de anticoagulación, la antiagregación simple continúa siendo la estrategia de referencia y los resultados no justifican modificar la práctica actual.
NOTION-4
Fue presentado por el Dr. Troels Hojsgaard Jorgensen. El estudio evaluó si un esquema de anticoagulación oral transitoria durante los primeros tres meses posteriores al TAVI, seguido de antiagregación simple, reducía la trombosis subclínica de las valvas protésicas (HALT) en comparación con antiagregación simple desde el inicio, en pacientes sin indicación de ACO. Se aleatorizaron 352 pacientes, y el endpoint primario fue la presencia de HALT a los 12 meses evaluada mediante
angio-TC cardíaca.
La anticoagulación produjo una marcada reducción de HALT a los 3 meses (12,1% vs. 31,8%), confirmando que los DOAC son eficaces para prevenir la trombosis subclínica mientras se administran. Sin embargo, este beneficio desapareció tras suspender la anticoagulación: a los 12 meses la prevalencia de HALT fue similar entre ambos grupos (28,3% vs. 32,2%; p=0,54), lo que sugiere que el efecto protector no es permanente.
Más importante aún, esta reducción de HALT no se tradujo en beneficio clínico; de hecho, el compuesto de muerte, ACV o sangrado mayor/amenazante para la vida ocurrió con mayor frecuencia en el grupo tratado inicialmente con anticoagulación (8,2% vs. 2,3%; p=0,008), aunque el estudio no fue diseñado para comparar estos eventos clínicos como objetivo principal. Tampoco se observaron diferencias en la función protésica ni evidencia de deterioro estructural valvular al año de seguimiento.
Discusión final del ACASA-TAVI y NOTION-4
La discusión de ambos trabajos fue liderada por Stephan Windecker, quien contextualizó los resultados dentro de la evidencia previa de GALILEO y ATLANTIS. Señaló que los DOAC reducen consistentemente la trombosis subclínica de las valvas, pero que este beneficio imagenológico no se ha traducido hasta el momento en una mejoría de los desenlaces clínicos y, en algunos estudios, se asoció a señales de daño.
En este contexto, destacó que ACASA-TAVI y NOTION-4 deben interpretarse como estudios complementarios: ambos confirman la eficacia de la anticoagulación para reducir HALT, pero muestran que este fenómeno es dinámico y probablemente influenciado por factores propios de la prótesis y del flujo valvular. Mientras ACASA-TAVI demostró menor HALT con anticoagulación prolongada, NOTION-4 mostró que el beneficio desaparece tras suspender el tratamiento.
El interrogante central continúa siendo si la reducción de HALT tiene relevancia clínica. Al tratarse de un endpoint sustituto, aún no existe evidencia de que modificar este hallazgo reduzca ACV, deterioro estructural valvular o mejore la supervivencia. Por lo tanto, la evidencia actual no justifica la anticoagulación rutinaria después del TAVI en pacientes sin otra indicación.