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Cuando la tierra tiembla, el corazón también: Impacto psicosocial y cardiovascular de las catástrofes sísmicas

30/06/2026

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Cuando la tierra tiembla, el corazón también: Impacto psicosocial y cardiovascular de las catástrofes sísmicas

Por la Dra. Alejandra Ávalos Oddie -Ex directora del Consejo de Aspectos Psicosociales SAC

Las catástrofes sísmicas de gran magnitud no solo destruyen lo que se ve. Detrás del colapso edilicio y la pérdida humana inmediata, existe una segunda ola de daño silenciosa, diferida y frecuentemente subestimada que se instala en el cuerpo de los sobrevivientes: el impacto cardiovascular y psicosocial cuyas consecuencias pueden extenderse por meses o años después del evento1. Frente a la emergencia que atraviesa Venezuela, la Sociedad Argentina de Cardiología considera imprescindible poner esta dimensión en el centro de la respuesta sanitaria.

El corazón en la tormenta neuroendócrina

Un sismo de alta intensidad desencadena una descarga simpática masiva que el sistema cardiovascular puede no tolerar. Las enfermedades cardiovasculares inducidas por estrés agudo (como la miocardiopatía de Takotsubo, el infarto agudo de miocardio, la hipertensión arterial, el accidente cerebrovascular y la insuficiencia cardíaca), pueden presentarse durante el evento y persistir por varios meses2.

La miocardiopatía de Takotsubo es el paradigma de este fenómeno. Tras el terremoto de Niigata-Chuetsu en 2004, los casos se multiplicaron por más de doce en las cuatro semanas posteriores al evento, con un incremento global de eventos cardiovasculares agudos que triplicó las cifras basales3. El terremoto de Turquía-Siria de 2023 aportó evidencia adicional: los síndromes coronarios agudos aumentaron significativamente respecto al mismo período del año anterior, siendo el infarto de miocardio con arterias coronarias no obstruidas (MINOCA), expresión del espasmo coronario y la disfunción microvascular por estrés, el principal responsable del incremento4.

El efecto no es inmediato ni único. Los datos son consistentes: en las primeras dos a cuatro semanas post-desastre se registra un aumento promedio de 5 a 25 mmHg en la presión arterial sistólica5, y los eventos cardiovasculares mayores alcanzan su pico a partir del cuarto día, cuando a la activación simpática aguda se suman la interrupción del tratamiento crónico, el consumo de alimentos ricos en sodio y la disrupción del sueño2.

El TEPT: el puente entre el trauma y la enfermedad cardiovascular

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es la consecuencia psicológica más documentada de las catástrofes sísmicas y, al mismo tiempo, un factor de riesgo cardiovascular independiente y mensurable. Estudios realizados en los meses siguientes al terremoto de Kahramanmaraş (Turquía, 2023) mostraron que hasta el 69% de los adultos sobrevivientes superaban el umbral clínico de síntomas de TEPT6. Casi dos años después, el 31% de esa población mantenía criterios diagnósticos probables, con valores de bienestar y resiliencia por debajo de los parámetros normativos7.

El mecanismo por el que el TEPT daña el corazón es biológicamente sólido, tanto el Consenso de Aspectos Psicosociales y Enfermedad Cardiovascular de la Sociedad Argentina de Cardiología 2022 (SAC) como el Consenso Clínico de la Sociedad Europea de Cardiología 2025 (ESC) sobre Salud Mental y Enfermedad Cardiovascular establecen que el TEPT produce un desequilibrio autonómico con hiperactividad simpática sostenida, disfunción barorrefleja, desregulación de la presión arterial y elevación de marcadores inflamatorios. A esto se suman comportamientos de riesgo asociados: sedentarismo, tabaquismo, disrupción del sueño, mala adherencia terapéutica y patrones alimentarios inadecuados8,9.

Las consecuencias son clínicamente relevantes. El TEPT se asocia con un riesgo cardiovascular entre 25% y 50% mayor, incluyendo infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca y mortalidad cardiovascular, incluso tras ajustar por depresión y otras variables de confusión9. La relación es bidireccional: la enfermedad cardiovascular amplifica el riesgo de desarrollar TEPT, y el TEPT acelera la progresión cardiovascular.

Las mujeres: vulnerabilidad específica ante el desastre

Las mujeres presentan una vulnerabilidad biológica determinada por fluctuaciones hormonales que alteran la regulación del eje del estrés, lo que incrementa la reactividad neuroendocrina y el riesgo de daño endotelial. Además, tienden a procesar el estrés de forma interna, manifestando mayores tasas de ansiedad, rumiación y síntomas somáticos, asociado al déficit en la recuperación, lo que reduce drásticamente el tiempo de autocuidado, impidiendo que el organismo regrese a su equilibrio fisiológico basal. El estrés en la mujer produce una respuesta inflamatoria mayor que en el hombre, afectando severamente su microvasculatura, elevando el riesgo de patologías cardiovasculares específicas como el síndrome de Takotsubo10.

Los estudios post-terremoto muestran que las mujeres duplican el riesgo de TEPT7, exhiben mayor depresión y peores resultados en bienestar y resiliencia. El impacto del estrés psicosocial en las mujeres es contundente: ciertos estresores (como la carga del cuidado, la violencia de pareja, la desventaja socioeconómica) son desproporcionadamente frecuentes en ellas y activan vías cardiovasculares específicas11.

La miocardiopatía de Takotsubo es el ejemplo más elocuente: afecta predominantemente a mujeres posmenopáusicas expuestas a estrés emocional extremo, mediada por sobreestimulación simpática, bajos niveles de estrógenos y disfunción microvascular12. Más aún: los datos del Gran Terremoto del Este de Japón muestran que la tasa de incidencia de infarto fatal fue más alta y sostenida en mujeres que en hombres durante el año posterior al evento13.

Respuesta cardio-psicosocial: ¿Qué hacer y cuándo?

La atención cardiovascular en el contexto de catástrofes no puede limitarse a la fase aguda. La evidencia señala con claridad cuáles son las ventanas de intervención críticas:

Días 1 a 4: Atención de traumas físicos, manejo de la crisis hipertensiva y del síndrome coronario agudo, identificación temprana de Takotsubo en mujeres sintomáticas2.

Semanas 1 a 4: Monitoreo activo de presión arterial, garantizar la continuidad del tratamiento cardiovascular y farmacológico previo, tamizaje inicial de síntomas de TEPT y depresión5.

Meses 1 a 12 y más allá: Seguimiento cardiovascular sistemático, integración de la evaluación de salud mental en la consulta cardiológica, atención diferencial a mujeres adultas mayores y a poblaciones en alojamientos temporales9.

El Consenso SAC 2022 y ESC 2025 son explícitos: los profesionales de la salud deben integrar el tamizaje de salud mental en la evaluación de riesgo cardiovascular y promover cambios sistémicos que incluyan el bienestar de los cuidadores y una respuesta interdisciplinaria real8,9

El corazón registra el miedo, el duelo y la pérdida. En situaciones de catástrofe, la respuesta cardiovascular y la psicológica son una sola. Separarlas no es solo un error conceptual, es un error médico.

La Sociedad Argentina de Cardiología expresa su más profunda solidaridad con el pueblo venezolano, con sus médicos y con sus familias. Se pone a disposición de las sociedades científicas venezolanas para brindar cualquier apoyo técnico, académico o humano que esté a su alcance. 

Referencias

  1. Alnajjar A, Alsaid A, Al-Asmar A, Abi Khalil C, Assaad S. Impact of earthquake on cardiovascular health: what should cardiovascular healthcare providers anticipate after the devastating earthquakes in Turkey and Syria? Curr Probl Cardiol. 2023;48(9):101781.
  2. Yamaoka-Tojo M, Tojo T. Prevention of natural disaster-induced cardiovascular diseases. J Clin Med. 2024;13(4):1004. doi:10.3390/jcm13041004
  3. Sato M, Fujita S, Saito A, et al. Increased incidence of transient left ventricular apical ballooning (Takotsubo cardiomyopathy) after the mid-Niigata Prefecture earthquake. Circ J. 2006;70(8):947-953.
  4. Akkuş O, Yasdıbaş R, Demirkıran RF, et al. Changes in acute coronary syndrome clinic after the devastating earthquake in Türkiye. Anatol J Cardiol. 2024;28(9):446-453.
  5. Raisi-Estabragh Z, Mamas MA, Petersen SE. Cardiovascular diseases in natural disasters; a systematic review. Iran J Public Health. 2021;50(5):872-882.
  6. Çınaroğlu M, Yılmazer E, Noyan Ahlatcıoğlu E, Ülker SV, Hızlı Sayar G. Psychological impact of the 2023 Kahramanmaraş earthquakes: a systematic review and meta-analysis of PTSD, depression, and anxiety among Turkish adults. Front Public Health. 2025;13:1664212. doi:10.3389/fpubh.2025.1664212
  7. Yılmazer E. Psychological distress, resilience, and well-being among survivors of the 2023 Kahramanmaraş earthquakes: a multi-site cross-sectional study. Front Psychol. 2025;16:1730083. doi:10.3389/fpsyg.2025.1730083
  8. Giorgini J, Godoy Armando C, Avalos Oddi A, y cols. Consenso de Aspectos Psicosociales en Enfermedad Cardiovascular. Rev Argent Cardiol 2022;90 (Suplemento 8):1-93. http://dx.doi.org/10.7775/rac.es.v90.s8
  9. Petersen SE, Aimo A, Allgood NL, et al. 2025 ESC Clinical Consensus Statement on mental health and cardiovascular disease. Eur Heart J. 2025;46(41):4156-4228. doi:10.1093/eurheartj/ehaf191
  10. Levine GN, Cohen BE, Commodore-Mensah Y, et al. Psychological health, well-being, and the mind-heart-body connection. A scientific statement from the American Heart Association. Circulation 2021;143:e763-e783. 
  11. Vaccarino V, Suglia SF, Almuwaqqat Z, et al. The role of psychosocial stress on cardiovascular disease in women: JACC state-of-the-art review. J Am Coll Cardiol. 2024;84(3):298-314. doi:10.1016/j.jacc.2024.05.016
  12. Ahmad SA, Brito D, Khalid N, Ibrahim MA. Takotsubo cardiomyopathy. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2024.
  13. Uchiyama K, Nakamura M, Yoshiike N, et al. Exposure to earthquakes and development of ischemic heart disease. BMC Public Health. 2024;24:446. doi:10.1186/s12889-024-17835-0