Estudio HOPE 3: el beneficio de tratar con estatinas a pacientes de riesgo intermedio sin enfermedad cardiovascular

Cholesterol Lowering in Intermediate-Risk Persons without Cardiovascular Disease
Yusuf S, Bosch J, Dagenais G et al.
N Engl J Med 2016 2 abril

Hace tiempo que un estudio no provocaba tanto revuelo como lo hizo el HOPE 3, al punto de salir en la sección de salud de muchos diarios de nuestro país.

Se trata de un estudio aleatorizado, multicéntrico, con un diseño dos por dos factorial. El objetivo del mismo fue evaluar el efecto beneficioso de la rosuvastatina en pacientes de múltiples etnias con riesgo intermedio (niveles de LDL no muy elevados, ausencia de diabetes o marcadores de inflamación) y ausencia de enfermedad cardiovascular previa.

Los 12.705 pacientes incluidos, fueron asignados aleatoriamente en 21 países, a recibir rosuvastatina 10 mg versus placebo y candesartán/Hidroclortiazida versus placebo. El LDL basal del grupo que recibió estatinas fue 127,8±36,1 mg/dl y el del grupo placebo 127,9±36 mg/dl. El seguimiento de los pacientes se llevo a cabo por un periodo de tiempo de 5,6 años.

Los hombres debían tener una edad superior a los 55 años, y las mujeres superior a los 65 años. A su vez, alguno de los siguientes factores de riesgo debían estar presentes: HDL bajo, historia familiar de enfermedad coronaria precoz, relación cintura/cadera mayor a la normalidad, glucemia alterada en ayunas, antecedente de tabaquismo o insuficiencia renal leve.

El punto final elegido fue el combinado de muerte cardiovascular, infarto no fatal o accidente cerebrovascular (ACV). Este punto final se presentó en el 3,7% de los pacientes del grupo que recibía estatinas, versus el 4,8% en el grupo placebo, con diferencias significativas entre ambos grupos (p=0.002).

A su vez, evaluando de manera individual la tasa de infarto, el ACV y la revascularización coronaria, también fueron menores en el grupo que recibía rosuvastatina.

En cuanto a los efectos adversos tan temidos por los pacientes, el estudio también resultó positivo. A pesar de que la tasa de dolores musculares fue significativamente mayor en el grupo estatinas (5,8% versus 4,7% con p=0.005), esto no se correlacionó con mayor abandono del tratamiento. Por lo contrario, paradójicamente, el porcentaje de abandono del tratamiento fue significativamente mayor en el grupo placebo (26,2% versus 23,7%, p=0.001). En cuanto a la rabdomiolisis, la tasa fue baja en los dos grupos. En el grupo de estatinas, la tasa de cirugía de cataratas fue mayor (3.8 % versus 3.1% con p= 0.002).

En conclusión, deberíamos en base a este estudio, aumentar la indicación de estatinas, no sólo a pacientes de alto riesgo, sino también a pacientes de riesgo intermedio, debido fundamentalmente a que se ha demostrado la disminución de eventos vasculares.

Por Paula Duczynski, SAC Joven

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