Discurso de asunción del presidente de la SAC, Dr. Miguel González

Posted On 27 Dic 2016
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Autoridades Sociedad Argentina de Cardiología, colegas y amigos,

Es una enorme responsabilidad asumir la Presidencia de la Sociedad Argentina de Cardiología, una de las organizaciones científicas más importante a nivel nacional, regional e internacional.

Agradezco a mis colegas por haberme elegido y distinguirme con tal nominación. Suma otro motivo más de preocupación tratar de responder y actuar de la manera esperada.

Y agradezco a una enorme (e inesperada) cantidad de colegas que espontáneamente me han deseado de corazón, éxitos en este próximo año.

No soy una estrella de la cardiología y mis orígenes familiares son de una familia tipo de clase media. Todo lo que soy, lo hice trabajando, y con mucho esfuerzo, con muchas horas de estudio y dedicación.

Y es el valor del esfuerzo en sí mismo el que debemos transmitir y no necesariamente el valor de su consecuencia.

La inmediatez, la falta de confianza en el futuro y la procrastinación de nuestras conductas están haciendo perder la importancia del esfuerzo.

El esfuerzo se enseña. Con la palabra, con el ejemplo, con la satisfacción del deber cumplido, y al mismo tiempo es posible inculcar otros valores.

La Sociedad Argentina de Cardiología es el lugar donde canalizar el esfuerzo, de observar otros ejemplos, de enseñar a otros. No estoy hablando de las capacidades individuales sino del valor en sí mismo.

Hace pocos días comenté que en mi vida además de la intensidad del esfuerzo, debo reconocer que he tenido suerte.

Suerte de poder haber estudiado en la Universidad de Buenos Aires habiendo recibido una excelente formación médica.

Eso permitió que ingrese a uno de los mejores sistemas de formación de postgrado como es la residencia médica.

En el ámbito de la residencia, el idealismo e inquietudes motivaron que participe activamente en CONAREC, el Consejo Argentino de Residentes de Cardiología, llegando a ocupar el cargo de Tesorero.

Y finalmente en el año 1986 ingresé a la Sociedad Argentina de Cardiología.

Haciendo un paralelismo entre el continuo cardiovascular y este continuo de vida profesional se han alineado: la UNIVERSIDAD, la RESIDENCIA MÉDICA, CONAREC y la SAC.

Con los mismos valores que los identifica y los une: educación, trabajo, esfuerzo, superación, meritocracia, ética, y ejemplo.

He participado en casi todas las áreas de la Sociedad.

Pensé que conocía muy bien la SAC y pensaba que estaba claro lo que debería hacer cuando empecé mi Vicepresidencia. Pero no fue así.

Pero no por la SAC. La Sociedad tiene sus problemas, algunos crónicos, algunos de índole económico financiero importantes por cierto, algunos por desorganización o por crisis de crecimiento, pero con optimismo y trabajo los vamos a superar.

La SAC en sus 80 años de existencia (cumple años el 9 de abril de 2017) ha cambiado por supuesto pero sigue firme por sus valores, por su misión y visión y por los integrantes que la sostienen. A mi criterio este gran trasatlántico sólo se mueve anualmente algunos grados de su rumbo. Siempre positivamente.

El problema a mi criterio somos nosotros. El colectivo y el personal es el que ha cambiado. Somos la imagen de la realidad social. Somos parte de la globalización.

En forma general estamos tendiendo hacia la individualidad, al descreimiento del trabajo cooperativo, al sinsentido de pertenecer.

He escuchado muchas veces “¿qué me da la SAC”? y responder con humildad por parafrasear a un Presidente de los EEUU, que
no deberías pensar qué te da la SAC, sino qué podés darle vos a la Sociedad.

Hoy el colectivo está compuesto por generaciones diferentes.

En un extremo los milenios. Generación diferente a la nuestra. Ni mejor ni peor, diferentes. Hablan de otra manera, tienen otras expectativas. Crecieron en un mundo virtual.

En el otro extremo estamos nosotros, los Baby Boomers, la Generación X, los de la Sexalescencia (no sexagenarios) aquellos entre los 60 y 70, que también hoy pensamos diferente que quienes nos precedieron.

Nosotros somos los que tenemos que aprender a comunicarnos y a relacionarnos con los milenios. Es nuestra obligación encontrar la metodología de seducción.

Nosotros también cambiamos, y probablemente tampoco pusimos la decisión y el impulso que tuvieron nuestros maestros para con nosotros.

También las sociedades científicas pueden llegar a dejar de ser el cluster central del conocimiento y la verdad, ya que se encuentran en el medio de una fuerte polarización entre el científico individual con sus ambiciones genuinas y las instituciones que por mérito u omisión nuestra aspiran a ocupar el lugar de la Sociedad.

Por eso, parte de nuestro trabajo será motivar la participación de nuestros colegas, fomentar el orgullo de pertenecer, estimular el trabajo en equipo, y el camino es empoderarlos, darles un lugar, sentirse responsables de la SAC, decidir, discutir par a par, estén donde estén. A 20 cuadras de la SAC o a 1.500 km de la sede central.

Debemos abrirnos. Debemos salir y no esperar que nuestros colegas se acerquen a la SAC. Tenemos un trabajo extramuros que debe llegar a nuestros 32 distritos regionales y a quienes aún no pertenecen a la SAC. Trataremos de ser proactivos y los más grandes iremos a buscar a los que recién empiezan o a aquellos que no se acercan a la SAC.

Hemos sido tildados de elitistas y centralistas y debemos detenernos y revisar hasta dónde eso es verdad o no.

El camino del próximo año en primer lugar será decir haciendo. O sea que voy a tratar de prometer menos ahora y hacer más en el futuro.

El camino deberá ser eficiente porque toda la SAC, teniendo en cuenta su estado económico, tendrá un marco de austeridad, lo cual no significa no gastar.

Se trabajará en la comunicación, aprovechando la tecnología.

Se profundizará la educación médica continua virtual federalizando los instrumentos para que todos nuestros colegas del interior puedan gozar de los mismos, en igualdad con aquel que pueda concurrir en forma personal a la sede central, proyectándose 18 cursos virtuales en el 2017. Entre estos se incluyen cursos virtuales para enfermeros y técnicos en prácticas cardiológicas.

Esto implica jerarquizar al equipo de salud (médicos, enfermeros y técnicos) a través de la educación, el mérito y la equidad. Esta forma de educación no tendrá fronteras ya que desde este año impulsado por el Dr. Berrocal se han presentado estos cursos a todas las sociedades científicas de cardiología latinoamericanas, desde México hacia el sur.

A través de Webex o Skype cada consejo científico (y tenemos 21) incorporará entre 3 ó 4 colegas del interior a participar activamente desde su lugar de origen, en las decisiones políticas o actividades científicas, y de la misma manera en el Área de Investigación participarán colegas a distancia para discutir, aprender, enseñar todo lo referente a la actividad de esta área.

Hoy, dicha metodología la estamos utilizando en nuestras reuniones de Comisión Directiva y del Comité Científico.

De esta manera podemos tener casi un centenar de profesionales participando desde áreas remotas con colegas de nuestra sede central.

Nuestro Congreso Argentino de Cardiología, el congreso más grande del mundo de habla hispana por el número de asistentes, la calidad y excelencia académica, no solamente incorporará más colegas del interior en sus presentaciones, sino que también por su carácter regional tendremos mayor presencia de colegas latinoamericanos.

El éxito del Congreso de Imágenes Cardiovasculares que ya se encuentra incorporado en la agenda internacional tendrá todo el apoyo institucional para que siga liderando la educación de la especialidad.

El 4º Congreso Multidisciplinario de Cardiología y las 28 Jornadas Nacionales de los distritos regionales será en la ciudad de Mar del Plata los días 7 y 8 de abril, especialmente organizado en el marco del 80º aniversario de la Sociedad Argentina de Cardiología.

A nuestra tradicional y creciente relación con el American College of Cardiology, la European Society of Cardiology, la World Heart Federation, la Sociedad Interamericana de Cardiología, y la Sociedad Sudamericana de Cardiología, este año reanudamos relaciones científicas y de colaboración con la American Heart Association con presencia en nuestros respectivos congresos anuales de la especialidad.

Uno de nuestros focos de trabajo será la prevención cardiovascular, y junto a la Fundación Cardiológica Argentina, nuestro brazo comunitario, estableceremos en forma coordinada un grupo multidisciplinario para formalizar el compromiso 25 x 25 de disminuir la mortalidad prematura cardiovascular en un 25% para el año 2025 en nuestro país como lo propone inicialmente la OMS y lo define la World Heart Federation, en conjunto con el Ministerio de Salud Pública. Nuestra Sociedad ya se encuentra trabajando en este sentido pero debemos entrar a la etapa de centralizar los esfuerzos e indicadores.

Teniendo en cuenta y conociendo la prematurez del comienzo de la enfermedad cardiovascular nuestra relación con la Sociedad Argentina de Pediatría debe profundizarse. Este año hemos formalizado la colaboración conjunta con el desarrollo de dos consensos entre ambas sociedades científicas.

Nuestra relación con la comunidad estará basada en el trabajo conjunto con la Fundación Cardiológica Argentina, y buscando otras alternativas con los mismos objetivos como ya ocurrió con CONAREC con el trabajo sinérgico con SAC en Humahuaca.

La fuerza, la pasión y la juventud de CONAREC nos estimulan como motor de trabajo, cada uno manteniendo su independencia y decisiones.

Necesitamos un aire renovador, y nuestra joven Área SAC Joven ya ha encontrado su lugar y su camino ayudándonos en este sentido y lo percibimos con la actividad prolífica que ha desarrollado este año.

Por el lado de la SAC y hacia la comunidad, WikiCardio (la primera página web confiable para el paciente y la familia hecha por profesionales de la SAC) tendrá todo el apoyo para continuar creciendo y deseamos su expansión a todo nuestro territorio y hacia los 13 países latinoamericanos representados por sus respectivas sociedades científicas de cardiología, con quienes en mayo de este año acordamos en forma conjunta en la ciudad de Lima. Este proyecto ya es una marca reconocida por el trabajo de todo un equipo multidisciplinario a quienes le agradecemos por lo realizado.

Son tan importantes las relaciones con otras sociedades, que la decisión de trabajar en forma conjunta la decidimos en base a acuerdos entre sociedades y no entre personas individuales.

Con la Federación Argentina de Cardiología firmaremos un acuerdo para que en forma conjunta formalicemos la actividad de “advocacy” o representación ante organismos gubernamentales nacionales, provinciales o municipales. Un entendimiento a favor de la salud cardiovascular de nuestros pacientes.

La atención de nuestros pacientes ya no es una buena intención. La actividad asistencial se ha complejizado, estandarizado y consensuado.

La calidad de atención es una obligación de parte.

Nuestra Sociedad debe involucrarse en este sentido como ocurre en las grandes sociedades científicas.

Se establecerá un área de calidad de atención en donde la SAC tiene el conocimiento y el recurso humano para centralizar y establecer criterios.

Llegar a la Presidencia no es una mera casualidad, y quiero ser agradecido para los que me ayudaron en mi formación y mi carrera.

En este proceso estuvo en mis inicios los maravillosos años como residente de cardiología y jefe de residentes en el Sanatorio Güemes-Fundación Favaloro. Escuché hace unos días que lo que uno aprende en los primeros años es lo que permanece hasta el final de su carrera.

Luego formé parte de uno de los servicios de cardiología de mayor crecimiento e importancia en ese momento, en el Sanatorio Mitre durante 16 años. Fueron años tan intensos que no se olvidan y aún mantengo amigos de aquella época.

Posteriormente me incorporé al Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, y en 10 años fui creciendo hasta llegar a Jefe de Unidad Coronaria del Sanatorio Anchorena (institución que trabaja conjuntamente con el ICBA) en la segunda etapa.

Desde hace 3 años trabajo en el Sanatorio Finochietto como Jefe de Unidad Coronaria, donde se puede decir que es posible trabajar con excelencia y alegría al mismo tiempo, con una política institucional desde la dirección basada en la atención centrada en el paciente y la seguridad. Les agradezco todo el apoyo y la comprensión para el cumplimiento de mi función, en especial a mis colegas amigos de Cardiología que cubren mis ausencias físicas y psíquicas.

Al Dr. Daniel Berrocal y a la Mesa Directiva 2016. Un año difícil para Daniel, pero quien no dejó de estar, conducir, estimular, y acompañarnos. Un ejemplo de vida.

Espero y deseo que toda la industria farmacéutica, de la alimentación y tecnología siga apoyando en forma irrestricta y ética como lo ha hecho hasta ahora y por lo cual les agradezco. Es mucho más fácil relacionarnos así.

Mi agradecimiento a todo el personal estable de la Sociedad, quienes me ayudan, me guían, me sugieren, siento su apoyo genuino y tengo el deseo que la SAC continúe siendo un buen lugar de trabajo.

A mis amigos. He tratado de disculparme con algunos de ellos por no haber podido cultivar más nuestra amistad por el escaso tiempo que a veces tengo. Es más culpa mía que de la Sociedad.

Y a mi familia. Mis padres quienes me ayudaron siempre e incondicionalmente. Mis suegros como si fuera su hijo varón. Mis hijos que quizá sufrieron o se favorecieron con mis ausencias por causas profesionales. Ahora tengo la dicha de poder malcriar a mi primer nieto, Tommy.

Y en especial a mi esposa Miriam que me apoya en todo desde hace 39 años.

Felicidades a todos. Muchas gracias,

Dr. Miguel A. González MTSAC
Presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología

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