El siglo XVI y la revolución de la anatomía

En entregas anteriores nos referimos a Ibn Nafis y Miguel Servet, cada uno de los cuales llegó por las suyas al descubrimiento de la circulación pulmonar. Traeremos ahora a escena a otras figuras que contribuyeron a preparar el advenimiento de nuestra visión actual del corazón, los vasos y la circulación general.

Andrea Vesalio (Andries van Wesel) nació en Bruselas en 1514. Su padre era el farmacéutico real en la corte de Carlos V, aquel en cuyos dominios no se ponía el sol. Ya desde pequeño lo acompañó en algunos de sus viajes, y adolescente inició sus estudios en la Universidad de París. Allí realizó las primeras disecciones de ratones y otros animales pequeños. Su espíritu librepensador chocó con las autoridades, y a los 23 años decidió marchar a la Universidad de Padua. Ese fue el escenario en que desarrolló la obra que lo haría inmortal. Disecó cuerpos humanos hasta el hartazgo, y encontró que sus hallazgos contradecían muchas de las enseñanzas de la Anatomía de Galeno. Cambió la manera de enseñar anatomía. Hasta ese momento en las clases se leían textos de Galeno y luego se procedía a la disección de un animal. Vesalio hizo de la disección la parte más importante de la clase, rodeado de alumnos. En una célebre sesión pública disecó monos y cadáveres humanos (un juez interesado en su trabajo le proveía cuerpos de criminales ejecutados) y demostró más de 200 diferencias entre los esqueletos de ambas especies, ocupándose de hacer notar que Galeno derivaba sus enseñanzas de la disección de animales. De humani corporis fabrica (Sobre la estructura del cuerpo humano) apareció en 1543. Constaba de 7 partes, de las cuales la tercera estaba dedicada a venas y arterias y la sexta al corazón. Rico en texto y con más de 250 ilustraciones que presentaban el cuerpo disecado en posiciones poco naturales pero de gran belleza artística, era el fruto de la labor incansable de Vesalio, y un mapa de huesos, músculos, vasos sanguíneos y órganos leídos, como el autor quería, en el único libro creíble, el cuerpo humano. Considerado el verdadero padre de la Anatomía, Vesalio sufrió en vida el ataque de los Galenistas, que por un lado ponían en duda sus descubrimientos, pero por el otro afirmaban que los mismos demostraban que el cuerpo humano había degenerado desde la época de Galeno, explicando de esa manera las diferencias. Vesalio revolucionó la anatomía, pero mantuvo su creencia en la fisiología tal cual la explicaba Galeno. Murió joven, a la edad de 49 años al naufragar el barco en que viajaba en una peregrinación a Tierra Santa. El frontispicio del incunable de su obra magna aparece a pie de página.

Realdo Colombo fue un destacado estudiante de medicina y cirugía en la Universidad de Padua. Tanto es así que cuando Vesalio, que allí enseñaba anatomía desde 1537 dejó la Universidad en 1542 para dedicarse a la edición de la Fabrica, Colombo fue su sucesor, al principio transitorio y desde 1544 definitivo. Y aunque en un principio parecía haberlo reverenciado, Colombo se tornó un feroz crítico de Vesalio, del que señaló sus errores y al que se propuso superar con un tratado que fuera mejor que el del maestro. No lo logró. De re anatómica, publicado en 1559, nunca influyó en su medio como la obra del belga. Pero, en lo que a nosotros respecta, lo que importa es que Colombo describió la circulación pulmonar como la entendemos ahora, sin conocer la obra de Ibn Nafis ni los comentarios de Servet. Sin embargo, no puso en entredicho el dogma de Galeno: la sangre seguía formándose en el bazo a partir de la comida, las venas la llevaban desde el hígado a todo el cuerpo para nutrirlo. Y en el ventrículo izquierdo la sangre llegada desde los pulmones se mezclaba con el aire para formar el espíritu vital.

Andrea Cesalpino fue contemporáneo de Colombo, y profesor de Medicina y Botánica (a la que dedicó sus mayores desvelos) en una Universidad rival de Padua, la de Pisa. Quizás fue más allá de Colombo, y hay quienes dicen que fue el primero en describir no solo la circulación pulmonar, que a esta altura, como vemos, fue hija de muchos padres, sino la circulación mayor, que sin embargo reconoce uno solo. Cesalpino tiene un mérito adicional: acuñó los términos circulación, refiriéndose al movimiento continuo de la sangre, y fue también el primero en referirse a los vasos capilares. Formado en la filosofía aristotélica (que, recordemos, daba primacía al corazón como órgano fundamental del cuerpo), Cesalpino criticó fuertemente a Galeno y sus ideas, basándose en conocimientos anatómicos pero también en un sistema de ideas.

Gerónimo Fabricio (Girolamo Fabrizio d´Acquapendente) nació en 1533. Doctorado en la Universidad de Padua, donde luego enseñó anatomía, en su madurez se dedicó al estudio de las válvulas venosas. Notó que al ligar el miembro superior de una persona para realizar una flebotomía, aparecían en el trayecto de las venas pequeños nudos. Sus estudios de disección venosa demostraron que la ubicación de los mismos coincidía con la ubicación de válvulas. Ya Erasístrato, al que nos referimos al ocuparnos de la Antigua Grecia, había demostrado la existencia de válvulas venosas, pero Fabricio fue quien sistematizó su distribución. Influido sin embargo por Galeno, Fabricio no supo dar con la verdadera función de las mismas: creyó que funcionaban a la manera de compuertas para retardar el movimiento de la sangre y permitir así que cada parte del cuerpo recibiera el aporte nutritivo de la sangre venosa. Fue profesor de Anatomía y Cirugía en Padua durante casi 50 años. Murió en 1619.

Ibn Nafis, Servet, Vesalio, Colombo, Cesalpino, Fabricio… La mesa estaba servida.

Solo restaba que llegara Harvey.

El siglo XVI y la revolución de la anatomía

Jorge Thierer

Fuentes consultadas

L M Magner. A History of Medicine. Taylor & Francis Group 2005.

Romero Reveron R. Andreas Vesalius (1514-1564). Fundador de la Anatomía Humana Moderna. Int J Morphol 2007; 25: 847-850

ec.aciprensa.com/wiki/Jerónimo_Fabricio

 

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