Apellidos indisolubles de la cardiología: Swan y Ganz

Posted On 29 Abr 2019
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Suele suceder en la vida médica cotidiana que recurrimos a objetos o procedimientos cuyo nombre es el de su creador o el de quien sentó las bases para su desarrollo. Pero, con el correr de los años, lo que era un nombre propio vira insensiblemente a sustantivo común. Y no solo en el lenguaje verbal. También en la grafía. Si hasta la mayúscula inicial es reemplazada a veces por una minúscula que implica casi la partida de defunción definitiva, el olvido, para aquel que supo en su momento agregar su grano de arena al desarrollo de la ciencia. Indicamos un holter o un doppler, colocamos un stent, recurrimos a un Swan Ganz. Justamente a los inventores del catéter que tantos servicios prestó a la cardiología y la terapia intensiva vamos a dedicar las líneas que siguen.

En el año 1967, y en la sección de cardiología del hospital Cedars Sinai de Los Ángeles, dos médicos, Jeremy Swan y William Ganz, desarrollaron un catéter flexible que podía, tras introducirse por vía venosa, desplazarse por el torrente circulatorio hasta alcanzar la arteria pulmonar, y, al inflar un balón en su extremo, enclavarse en pequeños vasos distales de dicha arteria. De esta manera era factible realizar la medición de las presiones en el circuito derecho, desde la aurícula derecha, pasando por el ventrículo derecho y las presiones pulmonares sistólica, diastólica y media, hasta la de enclavamiento que permitía estimar la presión en aurícula izquierda. No es que hasta el momento esas mediciones no pudieran realizarse; pero los catéteres empleados eran rígidos, lo que hacía al procedimiento complejo y con alta tasa de complicaciones. Cuenta la leyenda que fue Swan, quien hallándose en la playa de Santa Mónica tras haber fracasado el día previo con la colocación de un catéter que fue especialmente traumática, vio navegar un velero sobre la superficie del mar, y pensó que todo sería más sencillo si para sus estudios hemodinámicos contaran con un catéter que pudiera desplazarse por el interior de las arterias como la embarcación en las aguas, llevada por la vela henchida por el viento. Al año siguiente, en 1968, Ganz desarrolló el método de la termodilución agregando un termistor y un tercer lumen para inyectar fluido frío en la aurícula derecha; ello permitió sumar a la medición de las presiones, la del flujo, y por tanto calcular las resistencias sistémica y pulmonar.

No pecaremos de falta de originalidad si recordamos que, como tantos talentos que generaron profundos avances en las ciencias y las artes desde los Estados Unidos, ninguno de ellos, ni Swan ni Ganz, era norteamericano.

Villem Ganz nació en Kosice en 1919. En aquel entonces la ciudad formaba parte de Checoeslovaquia, pero para 1938, cuando Ganz inició sus estudios de medicina, fue anexada por Hungría. Bajo el dominio nazi durante los años de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad vio desaparecer a una importante minoría judía que fue enviada a los campos de concentración. Auschwitz fue el destino de la mayor parte de ellos a partir de 1944. Ganz era judío, y a Auschwitz se ordenó su traslado. Pero pudo huir, y vivió bajo identidad falsa en Budapest hasta que la guerra terminó. Reinició sus estudios de medicina, se recibió a los 28 años y pasó en Checoslovaquia los siguientes 20 años. Otra dictadura, ahora el gobierno comunista, no le hizo las cosas fáciles, y habiendo pasado de una opresión a otra, Ganz aprovechó un permiso que recibió en 1967 para visitar Italia con su familia, para volver a escapar, esta vez primero a Viena y de allí a los Estados Unidos. Consiguió trabajo en el servicio de cardiología del Cedars Sinai, y durante los primeros años por cuestiones reglamentarias no pudo ejercer la medicina asistencial, viéndose limitado a realizar estudios en el laboratorio de hemodinamia. En esta, su nueva vida, adoptó el nombre de William.

Jeremy Swan era irlandés, nacido en Sligo, hijo de 2 padres médicos, 3 años menor que Ganz. Graduado de médico en Londres, durante dos años fue director del servicio médico de la Real Fuerza Aérea en Irak. En 1951 emigró a los Estados Unidos, y tras unos años en la Clínica Mayo, donde se hizo fuerte en el estudio de cardiopatías congénitas y shunts, le ofrecieron el puesto de Director del Servicio de Cardiología que se estaba formando en el Cedars. Allí conoció a Ganz. Allí, en su hospital, murió en 2005. Ganz lo sobrevivió 4 años. En la foto que cierra esta entrega, vemos a Ganz a la izquierda y Swan a la derecha.

El desarrollo del catéter de Swan y Ganz fue en su época un verdadero fenómeno. La publicación inicial data de 1970, en New England Journal of Medicine. Tras una etapa en que su uso fue casi obligado en las internaciones por insuficiencia cardíaca, sepsis, situaciones hemodinámicas complejas y en muchas instituciones también en el posoperatorio de cirugía cardíaca, metaanálisis de estudios aleatorizados y observacionales atenuaron el entusiasmo inicial. El uso sistemático del catéter no parecía asegurar mejor evolución que una estrategia basada en la observación clínica y el uso juicioso de drogas vasoactivas. Hoy su empleo es mucho más racionalizado, sobre todo a partir del desarrollo de formas no invasivas de evaluación y el rol creciente de las imágenes junto a la cama del paciente. Pero no es infrecuente que cuando, en situaciones de falla hemodinámica el compromiso clínico es marcado, la respuesta al tratamiento pobre, u otras condiciones dificultan la adecuada interpretación de lo que sucede, surja la frase que vuelve a traer a nuestros protagonistas a escena, y alguien desgrane la pregunta de rigor: “¿le ponemos un Swan Ganz?”

Articulo-Historia-Cardiologia-2

Dr. Jorge Thierer

Bibliografía

https://curaraveces.wordpress.com/2014/02/23/del-campo-de-concentracion-a-los-anales-de-la-medicina-w-ganz-y-j-swan/

Oransky I. H Jeremy C Swan. Lancet 2005; 365: 1132

Palmieri T. The inventors of the Swan Ganz catheter: H J C Swan and William Ganz. Current Surgery 2003; 60: 351-2

Swan HJ, Ganz W, Forrester J, et al. Catheterization of the heart in man with use of a flow-directed balloon-tipped catheter. N Engl J Med 1970;283:447-451

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