Transición a la menopausia y riesgo de enfermedad cardiovascular: Implicaciones para el momento de la prevención temprana

En diciembre del año 2020 la American Heart Association publicó en la revista Circulation, (1) una declaración científica remarcando la importancia de considerar los diferentes períodos de la menopausia y su impacto en el desarrollo de la enfermedad cardiovascular (ECV) en la mujer.

Es conocido que la ECV es la principal causa de muerte en las mujeres, que tiene un aumento notable en el riesgo de esta enfermedad después de la menopausia y, por lo general, desarrollan enfermedad coronaria varios años más tarde que los hombres.

Esta observaciones llevaron a la hipótesis de que el período de transición a la menopausia   (TM) pueden contribuir al aumento del riesgo de enfermedad coronaria , obligando a considerarlo necesario con la finalidad de implementar conductas específicas que contribuyan a su prevención.

La menopausia significa el cese permanente de la función ovárica y la transición de la mujer de una fase de la vida reproductiva a una no reproductiva. Marca una etapa crítica caracterizada por cambios notables en los patrones hormonales y menstruales, y sus consecuencias tanto fisiológicas como psicosociales.

La edad media de la menopausia natural es de 50 años. Se considera prematura si ocurre antes de los 40 años y precoz si ocurre entre los 40 y los 45 años.

La edad más temprana en la menopausia natural generalmente se informa como un marcador de mayor riesgo de ECV. Otros factores relacionados a mayor riesgo son : ser de raza negra o hispana, tener un ciclo menstrual corto, nulípara o bajo número de embarazos, ser fumadora y la sumatoria de otros FRV clásicos durante la vida reproductiva.

Diferentes estudios han documentado distintos patrones de cambios en las hormonas sexuales, así como alteraciones en la composición corporal (como aumento de grasa total y visceral, y disminución de masa muscular),  transtornos de los lípidos, lipoproteínas, y cambios desfavorables en las mediciones de estudios vasculares periféricos en el período de (TM) que pueden aumentar el riesgo de una mujer de desarrollar ECV posmenopáusica.

Todos estos hallazgos sugieren que el período de TM es un momento de aceleración del riesgo de ECV, enfatizando así la importancia de monitorear la salud de las mujeres durante la mediana edad, una ventana crítica para implementar estrategias de intervención temprana para reducir el riesgo de ECV.

Las publicaciones del año 2011 de la American Heart Association para la prevención de las ECV en mujeres no incluían información, actualmente disponible, sobre estos hallazgos.

Los resultados de los ensayos sugieren que las intervenciones conductuales se pueden utilizar de manera eficaz durante este período de tiempo para mejorar factores que predisponen a la ECV. Sin embargo, el número de ensayos aleatorizados y estudios observacionales que incluyen mujeres durante esta transición es muy limitado. Por lo tanto, es difícil sacar conclusiones definitivas de los datos con una certeza razonable y se abre una ventana para el desarrollo indispensable de nuevos estudios en ésta área.

Conclusiones:

Debido a la tendencia en  aumento de la esperanza de vida, en general una proporción significativa de mujeres pasará aproximadamente hasta el 40% de su vida posmenopáusica, motivo por el cual existe una necesidad crucial de investigar sobre esta etapa en la mujer  y el riesgo de ECV que la acompaña con el propósito de generar  conciencia respecto de los importantes cambios adversos relacionados con la salud cardiometabólica que acompañan a la mediana edad , a fin de poder  orientar a las pacientes mujeres a mejorar y lograr una mejor calidad de vida.

REF : (1) Circulation. 2020;142:00–00. DOI: 10.1161/CIR.0000000000000912

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