Sindrome coronario agudo en la mujer

Posted On 02 Mar 2020
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Artículo por la Dra. Silvina Verdugo
Mehilli J, Presbitero P. Heart 2020;0:1–6. doi:10.1136/heartjnl-2019-3155555

En enero del 2020, se publicó en la British Medical Journal, una revisión en la que se abordan y remarcan las diferencias importantes que existen en el síndrome coronario agudo (SCA) en las mujeres en comparación con los hombres. Dichas diferencias es posible agruparlas en:

  1. Presentación clínica.
  2. Comorbilidadades.
  3. Factores de riesgo asociados.
  4. Presencia de enfermedad coronaria obstructiva vs no obstructiva.
  5. Respuestas al tratamiento y evolución pronóstica.

 

En cuanto a la clínica, el dolor torácico típico sigue siendo el síntoma más común entre los pacientes con SCA independientemente de la edad de presentación. Sin embargo, las mujeres, con más frecuencia que los hombres, refieren sintomatología diferente al dolor torácico típico (debilidad, disnea, malestar general). Esto genera dificultades en la percepción por parte de las mujeres, de sus propios síntomas subestimando los mismos, lo cual conlleva a la demora en la consulta, como así también al inicio del tratamiento.

Además, si bien los factores de riesgo son los mismos para ambos sexos, el impacto de ellos es diferente entre uno y otro. En las mujeres, la suma de factores de riesgo cardiovasculares (FRC) como la diabetes mellitus, el tabaquismo, la hipertensión y la dislipidemia, incrementan exponencialmente el riesgo cardiovascular (RCV).

Sin embargo debemos reconocer la existencia otros factores y “factores de riesgo no convencionales”, que incrementan el riesgo en las mujeres. En este contexto, existe evidencia acerca del incremento de los síntomas depresivos en la enfermedad cardiovascular en las mujeres respecto a los hombres, como también la mayor frecuencia de enfermedades autoinmunes e inflamatorias como el lupus o la artritis reumatoide, que se ha demostrado que duplican el riesgo de padecer enfermedades vasculares.

Por otra parte, hay otros factores de riesgo específicos en la mujer como ovario poliquístico, menopausia temprana y la historia de preeclampsia, que deben ser tomados en cuenta en la evaluación. 

También encontramos diferencias desde el punto de vista anatomopatológico. En comparación con los hombres, las mujeres presentan aterosclerosis coronaria menos pronunciada, y es más frecuente el SCA en ausencia de enfermedad coronaria obstructiva. La disección coronaria en el 90% de los casos se presenta en mujeres.

La angina de pecho debido a vasoespasmo de las arterias epicárdicas, (angina de Prinzmetal o variante) es más común en los hombres, mientras que las  que se originan en un territorio microvascular coronario, es típica de las mujeres.

El síndrome de Takotsubo se caracteriza por disfunción ventricular izquierda aguda, clínicamente se presenta como SCA desencadenado por estrés físico o emocional. El 80% de los pacientes son mujeres postmenopáusicas que tienen un disparador emocional.

La menor difusión de estos aspectos en la población médica genera  que las mujeres sean sometidas a menos pruebas diagnósticas y reciben menos tratamientos médicos y de revascularización en comparación con los hombres.

También podemos encontrar diferencias respecto a la respuesta al tratamiento. Las mujeres son más propensas a hemorragias espontáneas y relacionados con procedimientos invasivos en comparación con los hombres. Entre los pacientes más jóvenes con síndrome coronario agudo (definido como <55 años o <65 años de edad) sometidos a angioplastia coronaria primaria, las mujeres tienen un mayor riesgo de muerte en comparación con sus pares masculinos. 

La presentación tardía, la mala interpretación de los síntomas, el diagnóstico tardío, así como el infarto de miocardio en ausencia de obstrucción de  las arterias coronarias, podría explicar en parte esta mortalidad.

CONCLUSIONES: 

A lo largo de la historia, múltiples estudios nos permiten observar que, en comparación con los hombres, las mujeres con SCA han sido y siguen siendo subdiagnosticadas y subtratadas a pesar de recibir los mismos beneficios que los hombres cuando se aplican las mismas medidas diagnósticas y terapéuticas.

Es importante recalcar el impacto diferente que generan los FRC  clásicos en el sexo femenino, como así también la presencia de otros factores de riesgo exclusivos en las mujeres. 

Se debe considerar la mayor frecuencia de enfermedad coronaria no obstructiva en el sexo femenino tanto para los procedimientos diagnósticos como terapéuticos.

Una mejor comprensión de la enfermedad cardiovascular en la mujer, ayudará a optimizar tanto las medidas diagnósticas como las terapéuticas, con los beneficios que ello conlleva.

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