Persona con tensiometro

Mes de Mayo para las Mediciones Domiciliarias de Presión Arterial

Cursando la pandemia relacionada con el SARS-CoV2 del COVID 19 por todos conocida, es importante tener en cuenta las herramientas con las que contamos para el manejo adecuado de nuestros pacientes.

Es de público conocimiento que durante estos meses en donde rigen las medidas tomadas por las autoridades sanitarias como es el distanciamiento social, el aislamiento preventivo y obligatorio y el cierre de la actividad laboral, se evidenció una gran cantidad de cancelaciones de consultas y procedimientos médicos, los cuales pueden tener daños colaterales en nuestros pacientes.

Desde el Consejo Argentino de Hipertensión Arterial, aprovechando el mes de la hipertensión arterial, queremos recordarles lo importante que es el control adecuado de nuestros pacientes hipertensos; saber si se encuentran correctamente medicados o si se debe realizar un ajuste de su medicación antihipertensiva; y en aquellos que no se encuentran medicados y no son hipertensos, utilizar este procedimiento para saber que así deben continuar, es decir, como método diagnóstico. 

 El MDPA (Monitoreo Domiciliario de Presión Arterial) es un método simple y económico que permite obtener un gran número de lecturas, representativas de la presión arterial (PA) habitual durante largos períodos y que no están afectadas por el efecto de guardapolvo blanco. Es una práctica protocolizada, con equipos validados y mediciones estandarizadas que implican el entrenamiento del paciente. En la gran mayoría de los casos, el MDPA se realiza con equipos electrónicos automáticos oscilométricos. Estos pueden ser de tres tipos: de brazo, de dedo y de muñeca. Los equipos que miden la PA a nivel de la arteria braquial han demostrado ser los más fiables, y son los que se recomiendan para la realización del MDPA, siempre y cuando hayan sido debidamente validados. Puede consultarse una lista actualizada de los equipos que han aprobado dichos protocolos en www.dableducational.org. Sin embargo, los equipos de muñeca tendrían –con la debida validación– un papel importante en la evaluación de pacientes obesos, en quienes las mediciones en el brazo suelen ser más dificultosas.

Otro aspecto fundamental para obtener mediciones fiables es utilizar un brazalete adecuado a la circunferencia braquial del paciente.
Protocolo de mediciones y valores de corte: independientemente del número de mediciones, el MDPA es un predictor importante de riesgo cardiovascular. Se recomienda un total de 8 a 15 lecturas (realizadas cada una por duplicado), realizar al menos dos mediciones matutinas (antes de tomar la medicación en hipertensos medicados), con 1-2 minutos de diferencia, y dos vespertinas durante al menos 4 días (idealmente, 7 días), descartando luego el primer día de mediciones para el análisis de los resultados, ya que se consideran mediciones más inestables y poco reproducibles. En caso de que existiera una diferencia de PA significativa y sostenida entre ambos brazos (> 10 mmHg), debe indicarse al paciente que utilice el brazo de mayor PA para realizar el monitoreo.

El valor de corte aceptado en la actualidad para considerar un promedio de PA elevado es de 135 mmHg para la sistólica y de 85 mmHg para la diastólica, tanto en fase diagnóstica como terapéutica.

La gran utilidad del MDPA, en los tiempos que corren, es la posibilidad de que el paciente transmita los registros domiciliarios de PA a su médico y éste poder realizar una pronta devolución al paciente mediante telemedicina, adecuando el plan terapéutico a seguir, evitando el traslado al centro de salud y exponerse al posible contagio del Covid19.

Es nuestro objetivo continuar cuidando el bienestar de nuestros pacientes, asegurando el correcto manejo de la presión arterial, con los mejores resultados posibles.

Descender cada milímetro de mercurio de tensión arterial en un paciente hipertenso no controlado, es mejorar su pronóstico en forma exponencial. No desaprovechemos ninguna situación para intentarlo.

Consenso Argentino de Hipertensión Arterial
Rev Argent Cardiol. 2018;86 (Suplemento 2):1-49

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