Desde el consejo de Epidemiología y Prevención Cardiovascular hemos desarrollado, a lo largo de los años, múltiples estudios de investigación con publicaciones en las principales revistas nacionales e internacionales. En los últimos años se destaca la realización de distintos meta análisis cuyas citas están disponibles en esta página.

A continuación, ofrecemos algunos puntos claves sobre esta herramienta, que combina y resume los resultados de varios estudios individuales y ocupa el escalón más elevado de la medicina basada en la evidencia. A pesar de esto último, no se debe cometer el error de asumir que un metaanálisis equivale de por sí a evidencia definitiva.

¿Qué dos grandes preguntas debemos hacernos cuando nos enfrentamos a la lectura de un meta análisis?

¿Tiene problemas metodológicos? (Validez interna)

  • Analizar que la información esté correctamente expuesta y estructurada (Por ejemplo, mediante la declaración PRISMA).
  • Observar las características de los estudios incluidos y su calidad. Debemos analizar el diagrama de flujo de la búsqueda bibliográfica con los criterios de búsqueda y los motivos de inclusión y exclusión.
  • Evaluar los sesgos de cada estudio incluido, analizados de manera estructurada en dominios centrados en aspectos relacionados al diseño, realización e informe del estudio (Cochrane risk of bias)
  • Se debe evaluar el sesgo de publicación. Es un tipo de alteración de los resultados de la investigación debido a la tendencia de publicar mayoritariamente resultados significativos de grandes ensayos en desmedro de las investigaciones de menor envergadura que reportan una relación no significativa entre las variables que se investigan. La identificación de un sesgo de publicación se hace habitualmente mediante el gráfico “funnel plot. Adicionalmente se suele reportar alguna prueba de hipótesis orientada a este sesgo, con un valor p que indicará sesgo de publicación cuando sea estadísticamente significativo.

Validez externa: ¿Es aplicable a nuestros pacientes?

  • Evaluar los rasgos de los pacientes incluidos y de la enfermedad.
  • Debe mirarse la presencia de heterogeneidad. Es lo más importante, porque si existe y es elevada el resultado no será fiable. Este término se refiere al grado en que los resultados individuales de los ensayos incluidos en el metaanálisis difieren entre sí. El estadístico I-cuadrado (I2) analiza esta condición y se reporta en forma de porcentaje, de 0 a 100%, y se acompaña de un valor p. Valores progresivamente superiores a un tercio (33%) ya nos van indicando un grado progresivo de heterogeneidad, que se verá confirmada si supera el 50% y si además su valor p es estadísticamente significativo. Es posible percibirla, además, desde el conocido gráfico de “forest plot”También puede evaluarse mediante un análisis de sensibilidad, que consiste en realizar sucesivos metaanálisis excluyendo cada vez uno de los ensayos seleccionados. Si alguno de los resultados desentona fuertemente con el resto se habrá identificado el ensayo que aporta un mayor grado de heterogeneidad

Un metaanálisis no equivale sin más discusión a “controversia resuelta” por más que ocupe el primer puesto en la escala de la evidencia, y siempre es necesario aplicarle una mirada crítica, al menos en los aspectos fundamentales que hemos tratado.

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