26 de junio 2021: Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas: Una mirada cardiológica

A partir de lo publicado en revisiones, el uso indebido de drogas se ha asociado a múltiples efectos cardiovasculares.

El consumo de marihuana ha aumentado en los últimos años, hecho evidenciado especialmente en personas jóvenes. A nivel cardiovascular, aumenta la frecuencia cardíaca, baja la presión arterial y aumenta el requerimiento de oxígeno del corazón, por lo cual puede desencadenar dolor de pecho e infarto, incluso en individuos jóvenes sin enfermedad de las arterias coronarias o con otros factores de riesgo (hipertensión arterial, diabetes, colesterol alto), lo que puede explicar el aumento del riesgo de paro cardíaco.

El tabaquismo aumenta la frecuencia cardíaca, genera arritmias, aumenta la presión arterial y genera lesiones en todas las arterias del organismo aumentando el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular y enfermedad de las arterias de los miembros inferiores empeorando la calidad de vida. Ningún grado de tabaquismo es inofensivo: el tabaquismo pasivo, fumar “poco” o esporádicamente también puede desencadenar enfermedad cardiovascular.

El alcohol resulta un compuesto tóxico para el músculo cardíaco. El consumo mantenido y excesivo puede desarrollar dilatación del corazón, lo que dificultaría la expulsión de la sangre desde el corazón hacia el resto del cuerpo, generando un cuadro de insuficiencia cardíaca. También es causa de arritmias.

No obstante, en nuestro país, la mayoría de las consultas en los servicios de emergencias, en lo que respecta al consumo de drogas, se deben a los efectos cardiovasculares inducidos por la cocaína, principalmente dolor de pecho. En contraste con otras drogas, la cocaína tiene varias vías por las que puede afectar al sistema cardiovascular y causar efectos adversos graves, que dependen fundamentalmente de la dosis.

Al principio, su consumo se asocia a un aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial. Posteriormente genera un efecto contrario: baja la frecuencia cardíaca y desencadena un cuadro de insuficiencia circulatoria grave.

Según reportes en la literatura, el riesgo de infarto aumenta hasta 24 veces en la primera hora posterior al abuso de consumo de cocaína.

Asimismo, puede desencadenar cuadros de miocarditis, insuficiencia cardíaca y miocardiopatía inducida por cocaína, accidente cerebrovascular, así como prolongación del QT y disminución de la frecuencia cardíaca, con el riesgo de torsade de pointes (arritmia maligna) que puede llevar a una muerte súbita.

Resulta un hecho primordial la divulgación de los efectos nocivos asociados al uso indebido de drogas, desde etapas precoces de la juventud. Esto podría disminuir su consumo y por consiguiente evitar peores desenlaces.

Ma. Gabriela Aguirre Majul
Magalí S. Börner.

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