Jeroen Bax: “La comprensión clínica va más despacio que el desarrollo tecnológico”

Por Alejandra Folgarait

[column col=”1/3″]Jeroen Bax: “La comprensión clínica va más despacio que el desarrollo tecnológico”[/column]

[column col=”2/3″ last=”true”]

El °44 Congreso Argentino de Cardiología bulle en su día inicial y Jeroen Bax, quien acaba de dejar la presidencia de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) después de dos años de gestión exitosa, termina de ofrecer la conferencia inaugural sobre el futuro de las imágenes en la disciplina. El estilo claro y entretenido de su charla, se verá, no es sólo un truco bien entrenado de quien es profesor de Cardiología de la Universidad de Leiden y frecuenta eventos científicos en todas partes del mundo. Bax se presta a la entrevista con la misma franqueza y sencillez con la que acaba de enfrentar a un auditorio de casi mil cardiólogos de toda América Latina.

Bax parece tener mucho menos que los 52 años que confiesa de vida y los 25 años en la atención de pacientes. Más allá de su expertise en tecnologías de imagen de vanguardia aplicadas a la Cardiología, su capacidad para empatizar con los colegas y los pacientes lo convirtieron en una rara avis dentro de la disciplina. El más joven presidente de la ESC en la historia disfruta de las conversaciones y se preocupa por subrayar sus altibajos en una carrera profesional que “no busca ganar dinero sino mejorar la vida de los pacientes”.

De buen humor, el cardiólogo holandés confiesa que le gusta viajar a distintos países para conectarse con colegas pero anhela volver finalmente a su hogar, donde lo esperan su esposa infectóloga, sus dos hijos de 21 y 17 años, y acaso unos días para descansar. A continuación, un fragmento de la extensa charla sobre diversos tópicos controvertidos que mantuvo Bax el 18 de octubre pasado en La Rural.
[/column]

[column col=”1/3″]Jeroen Bax[/column]

¿A qué atribuye que lo hayan elegido como presidente de la ESC siendo tan joven?

En verdad, nunca pedí ser elegido. Varias personas me lo propusieron cuando tenía 49 años, después de haber estado trabajando durante 15 a 20 años en cada una de las posiciones existentes en la Sociedad Europea. Fui el único candidato, así que no fue difícil ganar (se ríe). Pero, un año antes de asumir, ya comenzamos a ver que la relación con la industria estaba cambiando y este año logramos convocar a 33.000 especialistas al Congreso de la ESC. Para lograr semejante convocatoria, hay que ofrecer mensajes claros. Y nuestra conferencia de apertura fue dictada por Braunwald, uno de los mayores cardiólogos de la historia, que se refirió a la relación entre la industria y los cardiólogos. Que no debería ser del tipo de “coima” para hacer lo que la industria quiere pero sí de colaboración.
Como muestra la historia de los lípidos, se otorgaron cinco premios Nobel a descubrimientos sobre el colesterol pero sólo cuando el último que lo recibió se dispuso a trabajar con la industria, se desarrollaron las estatinas que han salvado millones de vidas. De modo que la relación entre los cardiólogos y la industria es importante.

Sin embargo, el reciente Congreso de la ESC en Munich fue el primero en el que no se permitió que los laboratorios pagaran viajes de médicos invitados…

Los médicos estaban malcriados por la industria, y eso no debe ocurrir. Pero si los médicos no pueden viajar a los congresos, se afectará su formación y actualización, lo que redundará en un perjuicio para los pacientes. Por lo tanto, necesitamos un cambio gradual que reúna, de otro modo, a la industria con los médicos.
Durante mi presidencia en la ESC, formé un Comité de la Industria que buscó la mejor manera de trabajar juntos. Ahora, la industria ofrece subsidios irrestrictos a las sociedades médicas que, luego, invitan a profesionales de todas partes del mundo, privilegiando a los que necesitan más las becas, que son los más jóvenes y los que tienen menos ingresos. Gradualmente, iremos hacia un sistema que no necesite trabajar más de este modo, donde las cosas estén completamente separadas. Pero no se pueden desarmar súbitamente porque, si no, ocurre lo que está pasando en Estados Unidos, donde los cardiólogos ya no asisten a los congresos

La tendencia hoy en Medicina es hacia una mayor apertura y transparencia, pero todavía el acceso a muchas revistas científicas está restringido. ¿Cómo trabajan en este tema?

La situación está mejorando mucho en Europa en relación al acceso a los papers científicos. La ESC no puede hacer mucho pero el editor de nuestra revista ha decidido que algunos trabajos publicados sean de libre acceso, mientras que otros, seguirán siendo pagos. Creo que gradualmente iremos hacia un completo open access.

¿Qué piensa de las nuevas apps para cardiólogos, como la que lanzó la SAC? ¿Cómo influirán en la educación médica?

Las apps son herramientas para la práctica, mientras que los estudios que se publican en revistas contribuyen a la educación científica. Creo que en el futuro veremos una buena combinación de ambos. Eventualmente, creo que todo será de acceso libre. Pero los congresos seguirán siendo importantes para que los médicos hablen entre ellos de forma informal y adquieran una educación no oficial.

¿Qué importancia le otorga a la comunicación con el público?

Es fundamental. Cada vez es más importante el “engagement” con los pacientes, ya tenemos pacientes que asisten a nuestros congresos médicos. En los ensayos clínicos siempre medimos cuánto más viven los pacientes con una medicación, pero a ellos quizás les importa más la calidad de vida que la cantidad que les queda por delante. Por eso es importante escuchar la voz de los pacientes.

Usted explicó que la inteligencia artificial (“machine learning”) será cada vez más importante a la hora de obtener e interpretar imágenes cardiológicas, hasta el punto de que ya no será necesario ver para medir una estenosis o la fibrosis miocárdica y establecer una prognosis. ¿Puede una máquina o un algoritmo interpretar mejor una imagen que el médico?¿No es necesaria una relación humana para interpretar lo que le ocurre a un enfermo?

Estamos en un momento de súper-tecnología pero, al mismo tiempo, yo sigo viendo a mis pacientes en el consultorio. Tenemos mucha presión para atender a los pacientes en menos de 10 minutos pero yo me tomo el tiempo necesario con cada uno, porque mi hospital lo permite. Cuando hay noticias negativas para dar o muchas emociones involucradas, es necesario hablar con el paciente, mirarlo a los ojos en vez de escribir en la computadora.

¿Cómo se introduce esta experiencia en el machine learning?

No, el machine learning no tiene que ver con la interacción con el paciente sino con el análisis y la interpretación de resultados.

Para hacer una interpretación de una imagen, ¿alcanza con las mediciones o es necesario un ojo clínico?

Hace poco se mostró una imagen de un muffin con arándanos comparada con una foto frontal de un chihuahua. La computadora no pudo diferenciarlas. Por lo tanto, el machine learning es importante pero la supervisión del médico siempre será necesaria. No podemos frenar el desarrollo de la inteligencia artificial pero podemos incorporarla y trabajar con ella de una forma aceptable.

Con tantos avances en imágenes cardíacas y tanta facilidad para realizarlas, ¿se corre riesgo de sobrediagnóstico? ¿Se solicitan más estudios que los necesarios?

Así es. Si se hace una tomografía de cuerpo entero de una persona asintomática, se van a encontrar cosas (calcificaciones, por ejemplo) que pueden llevar a más estudios o tratamientos, cuando pueden en realidad ser parte del envejecimiento natural. Existe un equilibrio delicado entre la detección de un cáncer en forma precoz y la detección de cuestiones irrelevantes.

¿Y qué ocurre con las imágenes en Cardiología?

(se ríe). Yo uso sólo las imágenes para asistirme en el manejo del paciente. Si veo un paciente completamente asintomático, no le voy a hacer ningún escaneo. Si viene porque un hermano tuvo un ataque cardíaco y quiere hacerse un chequeo, puedo hacerle un estudio del corazón, pero no del resto del cuerpo.

Si alguien tiene alto colesterol y una estenosis carotídea asintomática, ¿se justifica seguir haciendo estudios más complejos?

No, hay que volver a ver al paciente al año y, si todo está bien, no hacer nada más. Hacer constantemente imágenes para ver cómo progresa puede conducir a hacer un tratamiento innecesario. Un buen médico es el que maneja este delicado equilibrio. Si no sé para qué me va a servir un estudio, no lo pido. Tampoco lo pido si sé que el estudio puede potencialmente conducir a un tratamiento –una cirugía, por ejemplo- con la que el paciente no está de acuerdo.

¿Cómo ve el futuro de la Cardiología en relación con las imágenes?

La comprensión clínica no va tan rápido como el desarrollo tecnológico y cada vez se acelerará más. Este es un problema real. Como dijo Eric Topol, lo único que podemos hacer es cuidar al paciente. Hay mucho dinero involucrado, tenemos que hacer sólo los estudios que estén basados en evidencia, siguiendo las guías elaboradas por las sociedades médicas.

SAC Móvil

¡Descarga nuestra aplicación para navegar nuestro contenido de una manera más fácil y dinámica!