Entrevista al Dr. Partho Sengupta

“Mi sueño son las imágenes sin fronteras”

Por Alejandra Folgarait

Entrevista al Dr. Partho Sengupta

El director de Investigaciones por Ultrasonido del Hospital Mount Sinai, de Nueva York, nació en la India y se formó allí como cardiólogo intervencionista antes de dedicarse a la ecocardiografía en los Estados Unidos. Miembro directivo de la American Society of Echocardiography, Partho Sengupta se presta con sencillez y buen humor a una entrevista durante la primera jornada del II Congreso Argentino de Ecocardiografía e Imágenes Cardiovasculares. Inspirado por los fenómenos físicos de la naturaleza -el sistema de transmisión sonora en animales y la arquitectura de los tornados le fascinan- , el médico e investigador confiesa que su sueño son las imágenes sin fronteras, y está dispuesto a valerse de la telemedicina para llevarlo a la práctica.

– Durante su primera charla en Buenos Aires, Ud. presentó imágenes de un brazo robótico haciendo una ecografía cardíaca a distancia. ¿Será accesible esta tecnología o seguirá siendo un asunto de ciencia-ficción?

– Existen desafíos y brechas en la aplicación clínica de los avances tecnológicos. A diferencia de lo que ocurre en informática o genómica, la tecnología en medicina tarda en ser adoptada. Con todo, en los próximos tres años empezaremos a ver aplicaciones clínicas importantes de la Big Data.

– ¿Puede darnos un ejemplo de algo que cambiará radicalmente la cardiología en los próximos tres años?

– Lo más importante se va a dar en el uso de las historias clínicas hospitalarias y de las bases de datos de imágenes, que serán utilizadas en forma conjunta y estarán disponibles en tiempo real para tomar decisiones. En tres años, se consolidará la información para el uso del médico y, también, para el paciente. Habrá plataformas que enviarán información sobre presión arterial, peso, frecuencia cardíaca y adherencia al tratamiento tanto al médico tratante como al paciente, permitiendo que estos tengan un feedback. Justamente el mes que viene vamos a probar una serie de seis o siete apps móviles para cardiología. Un grupo de médicos ubicados en consultorios externos de la India usarán estas apps y obtendrán sus datos de frecuencia cardíaca y respiratoria, la velocidad a la que se mueve y otros parámetros. Obtendrán de este modo un perfil del paciente sin tener que interrogarlo. También usarán ecodoppler de bolsillo en lugar de estetoscopio.

– ¿Será el fin del estetoscopio en medicina?

– El estetoscopio tendrá aplicaciones muy específicas; será útil para chequear la entrada de aire en los pulmones pero no para saber si funciona bien la estructura cardíaca o si las válvulas cierran mal. Ya no hace falta imaginar lo que ocurre en el corazón, ahora podemos verlo.

– ¿Será igual el desarrollo de estas apps y equipos en todos los países?

– Si hay teléfonos celulares inteligentes, será posible hacer ultrasonido en cualquier parte.

– ¿Y quiénes interpretarán los datos?

– Dentro de algún tiempo, saber interpretar las imágenes cardíacas será un requisito de la educación de todo médico. No se esperará que el médico pueda hacer un análisis profundo, pero sí que diga cómo está funcionando el corazón, si una válvula está regurgitando, cómo es el flujo sanguíneo. En nuestro hospital ya enseñamos a usar ultrasonido en la Escuela de Medicina. Hay un estudio que muestra que los estudiantes de primer año entrenados en ultrasonido diagnostican mejor que médicos veteranos con estetoscopio. En síntesis, no estamos hablando de fantasías. Las tecnologías ya están y sabemos que mejoran el diagnóstico de los pacientes, pero estamos en una etapa de transición en la que habrá que trabajar mucho en la educación médica y habrá que establecer exámenes para certificar quiénes están capacitados para hacer diagnósticos. En cuanto al manejo de la información, en los próximos dos años veremos el desarrollo de algoritmos para tomar decisiones en base a los datos de una manera muy diferente a la actual. Como ocurre con los modelos climáticos, pronto podremos predecir cómo le irá a un paciente en base a datos que obtengamos de distintas fuentes.

– ¿Cómo impactarán las nuevas tecnologías en la relación médico-paciente?

– De la misma manera en que internet cambió nuestras relaciones personales.

– Estamos fritos, entonces.

– (se ríe) Depende de cada uno, pero yo creo que internet permitió desarrollar más relaciones. Las redes sociales son una revolución, Facebook y Twitter cambiaron la forma en que nos relacionamos y comportamos. En mi caso, por ejemplo, yo puedo tener una relación con mis padres que viven en India a través de Facebook y me siento mucho más conectado al ver sus fotos y dejarles mensajes. La tecnología reduce muchos de los problemas que trae la distancia. Creo que la relación entre médico-paciente va a ser diferente, va a evolucionar.

– ¿Y los robots?

– Respecto de las operaciones robóticas y otros dispositivos que parecen de ciencia-ficción, habrá muchas cuestiones regulatorias para analizar, pero si se puede hacer, ¿por qué no? De hecho, pronto publicaremos un estudio que muestra que los médicos entrenados en ecocardiografía se adaptan mejor a los brazos robóticos que el resto de los médicos. Pero hay que recordar que sólo el 2% de la población mundial tiene acceso a la ecocardiografía. Es inadmisible no utilizar esta tecnología poderosa en las situaciones apropiadas. La ecocardiografía es un recurso muy valioso que también va a abrir nuevas oportunidades de trabajo. Es una época muy excitante.

– ¿Cómo se compara la ecografía cardíaca respecto de otras técnicas avanzadas, como la resonancia magnética y la tomografía?

– Cada una ofrece información diferente. Generalmente, la resonancia magnética y la tomografía ofrecen más detalles espaciales, pero no se pueden utilizar en todos los pacientes. Son herramientas complementarias del ultrasonido, que es el primer paso. Yo tengo una enorme confianza en el ultrasonido. Basta mirar cómo lo utilizan algunos delfines y murciélagos para comprender las posibilidades de la ecocardiografía.

– ¿Hay un riesgo de sobrediagnosticar a las personas?

– Sí. Si el ultrasonido no se usa correctamente, se puede incurrir en costos injustificados por tests y se puede aumentar la ansiedad del paciente. Es muy importante asegurar la competencia de los ecocardiografistas y la calidad de los estudios para obtener buena información. Pero estoy seguro de que estamos yendo en una buena dirección. De hecho, me alegró mucho saber que la SAC tiene programas para certificar la formación de ecocardiólogos. Tenemos que cambiar la cultura conservadora de algunos cardiólogos y fomentar la adopción de las nuevas tecnologías.

– ¿Tiene algún proyecto con cardiólogos argentinos?

– Absolutamente. Dirijo el área de Telemedicina y Nuevas Tecnologías de la ASE y formamos un grupo de 25 personas que nos estamos sumergiendo en el futuro y vamos a presentar pronto recomendaciones en este sentido. Además, tengo un lado muy compasivo y quiero solucionar problemas humanitarios. Amo trabajar en equipo y quisiera colaborar con el desarrollo del campo de la ecocardiografía en la Argentina. Estoy convencido de que todos podemos progresar juntos. Se trata de nuestra pasión, que es ayudar a nuestros pacientes.

Partho Sengupta ensaya el uso de un brazo robótico para realizar ecocardiografías a distancia
Partho Sengupta ensaya el uso de un brazo robótico para realizar ecocardiografías a distancia. Crédito: Gentileza Dr. Sengupta.

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