Preocupa el aumento de la hipertensión arterial

Posted On 16 Ene 2017
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Por Alejandra Folgarait

Preocupa el aumento de la hipertensión arterial

La hipertensión arterial está aumentando en el mundo, y también la mortalidad asociada a ella, según un estudio que acaba de publicar JAMA. Entre los años 1990 y 2015 aumentó la población mundial que tiene presión sistólica por encima de 110 mmHg y también se incrementó la proporción de quienes tienen valores por encima de 140 mmHg (17.307 versus 20.526 por cada 100.000). También se elevó la mortalidad en los últimos 25 años, independientemente de los valores de presión elevada.

El nuevo trabajo epidemiológico es un sub-análisis del Global Burden of Disease, Injuries, and Risk Factor (GBD) 2015, un meta-análisis de estudios que incluyó a 8,7 millones de personas en más de 150 países. “Comparada con otros factores de riesgo, la presión sistólica de 110 a 115 mmHg fue el mayor factor contribuyente a las muertes prevenibles en 2015”, señalaron los autores, encabezados por Christopher Murray.

Si bien se considera tradicionalmente “hipertensión” a los valores de presión arterial por encima de 140/90 mmHg, los autores analizaron también a quienes tenían una presión sistólica de 110-115 mmHg, ya que los estudios de cohorte muestran que a este nivel comienza a aumentar el riesgo de muerte.

Las muertes en quienes tenían una presión sistólica de 110 a 115 mmHg aumentaron de 136 a 145 por cada 100.000 en los últimos 25 años. Entre quienes tenían más de 140 mmHg, la proporción de muertes anuales se incrementó de 98 a 106 por 100.000 en ese mismo lapso.

La proporción de la totalidad de las muertes vinculadas a una elevada presión sistólica fue del 54,5% para la enfermedad isquémica cardíaca, del 58% para el ACV hemorrágico y del 50% para el ACV isquémico. En cuanto a los años de vida perdidos por discapacidad vinculada a la hipertensión, aumentaron en todo el mundo, pero especialmente en China, Rusia, Indonesia y Estados Unidos, donde se concentra la mitad de la población con hipertensión de los estudios incluidos en el nuevo trabajo de JAMA.

“Existen casi 900 millones de personas en el mundo con hipertensión y alrededor de 3.500 millones de individuos mayores de 25 años con presión arterial elevada por encima de los 110 mmHg que no califican para el diagnóstico de hipertensión”, señaló Murray, director del Institute for Health Metrics and Evaluation, en Seattle, Estados Unidos.

“Aunque conocemos hace más de 100 años el problema que representa la hipertensión arterial en la salud pública, este trabajo muestra que no sólo no se ha podido controlar en la mayoría de los países del mundo, sino que también se está agravando”, advierte Sebastián Obregón, director del Consejo Argentino de Hipertensión Arterial de la SAC. “En los últimos 25 años han aumentado todos los indicadores de daño y patologías vinculadas a la hipertensión, especialmente el daño cardíaco, y esto ha ocurrido globalmente”, agrega el cardiólogo argentino.

¿A qué se debe este aumento de la hipertensión en países con distintos ingresos? Además del envejecimiento poblacional, muchos expertos señalan al aumento de la obesidad, el sedentarismo y la diabetes como factores que inciden en el riesgo de hipertensión, además de patrones de alimentación inadecuados, con altos consumos de sal, grasas y azúcar.

Objetivo: restringir la sal

Si bien los nuevos datos epidemiológicos no permiten tomar decisiones sobre el tratamiento clínico, refuerzan la necesidad de disminuir con distintas intervenciones la presión arterial elevada en la población. Entre estas medidas, se encuentran practicar actividad física en forma regular, mantener un peso saludable con una alimentación equilibrada, y la restricción del consumo de sodio.

Un modelo estadístico que acaban de publicar Dariush Mozzafarian, de la Tufts Friedman School of Nutrition Science & Policy, y sus colegas en el British Medical Journal indica que una intervención gubernamental que combine medidas de educación pública con acuerdos industriales para reducir un 10% el consumo de sal en 10 años sería costo-efectiva en la mayoría de los países del mundo. Un programa de este tipo podría salvar alrededor de 6 millones de años de vida perdidos por discapacidad (DALY) causada por enfermedades cardiovasculares, a un costo promedio de 204 dólares por año de vida salvado, con una intervención de 1 dólar por habitante.

Precisamente, en la Argentina –donde el consumo de sal ronda los 11 gramos diarios- se acaba de reglamentar la ley 26.905 sobre Promoción de la reducción del consumo de sodio en la población, que establece topes para el contenido de sodio en los productos alimenticios, regula la información en etiquetas y obliga a la provisión de menús sin sal agregada en los restaurantes. Según el Ministerio de Salud de la Nación, si se reduce en 3 gramos el consumo diario de sal de la población argentina, se evitarían 6.000 muertes anuales en el país. “La ley es positiva para sumarse a los esfuerzos para controlar la hipertensión en la Argentina, que ha aumentado tanto su incidencia como su prevalencia en los últimos años”, apunta Obregón.

El estudio RENATA II (REgistro NAcional de hiperTensión Arterial), llevado adelante por la SAC y la FAC en 6.000 argentinos, reveló en 2016 que el 36,3% tenía valores elevados de presión arterial. De ellos, el 38,8% desconocía su patología y, entre quienes sabían que eran hipertensos y estaban tratados, apenas 1 de cada 4 (24%) tenía su presión controlada.

Los números del año pasado se han incrementado respecto del 2008, el primer año del registro. La prevalencia de hipertensión en la Argentina, según el RENATA II, aumentó un 8,5% (de 33,5% a 36,3%) en siete años, mientras que el porcentaje de pacientes que desconoce que padece esta patología se incrementó un 4,3% (37,2% vs 38,8%). En cuanto a la cantidad de hipertensos que tiene controlada su enfermedad (presión arterial por debajo de 140/90 mmHg), disminuyó en un 8,7% (26,5% vs. 24,2%).

“Las cifras de la hipertensión arterial son una señal de alarma de lo que está ocurriendo con la salud pública en todo el mundo”, subraya Obregón. “Lo más importante es cambiar el estilo de vida lo más tempranamente posible, cuando los valores de la presión arterial empiezan a estar en la zona limítrofe de la hipertensión, ya que sabemos que el riesgo empieza a incrementar a partir de los 110-115 mmHg”.

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