Muerte súbita: más incidencia en adolescentes futbolistas

Por Alejandra Folgarait

[column col=”1/3″]Muerte súbita: más incidencia en adolescentes futbolistas[/column]

La muerte súbita atrae generalmente la atención de la gente cuando se produce en un deportista joven o una persona célebre. Pero la muerte súbita se presenta la mayoría de las veces en adultos mayores y, en la Argentina, es responsable de 40.000 fallecimientos al año. Lo importante es que el desenlace de un paro cardíaco no tiene por qué ser siempre fatal.

La muerte súbita representa la mitad de las muertes cardiovasculares y el 25% del total de las muertes en adultos. Aproximadamente la mitad de las veces puede ocurrir en personas sin enfermedad cardíaca conocida, como expresión de un primer episodio.

Con todo, el paro cardíaco de aparición súbita puede ser prevenido muchas veces mediante chequeos previos a la realización de actividades físicas competitivas o puede ser revertido con la utilización de desfibriladores automáticos. Los especialistas de la SAC también recomiendan que la población conozca las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), ya que se ha probado que los testigos de un desvanecimiento por paro cardíaco en la calle pueden ayudar a mantener la vida del paciente hasta que llegue una ambulancia al lugar.

En verdad, los factores que aumentan la probabilidad de sobrevida de una persona con un paro cardiorrespiratorio son la presencia de testigos, la edad baja del paciente y el tiempo breve hasta la intervención (menos de 3 minutos desde el colapso a la desfibrilación).

Si bien muchos casos de muerte súbita están determinados por mutaciones genéticas difíciles de detectar previamente, otros pueden ser prevenidos mediante estudios que revelen afecciones cardíacas o coronarias subyacentes. En personas que practican deportes competitivos, los expertos de la SAC recomiendan estudios previos a la práctica (como un electrocardiograma o ECG) y un chequeo regular del estado de salud del deportista.

Atención, jóvenes futbolistas

A pesar de la difusión de las medidas de prevención, la muerte súbita sigue ocurriendo, ocasionalmente, en deportistas. Un reciente estudio realizado en Gran Bretaña con futbolistas adolescentes de los 92 clubes de fútbol de la liga inglesa mostró que se produjeron 3 veces más muertes súbitas de lo esperado en esa población. Según la investigación publicada en The New England Journal of Medicine, la incidencia de muerte súbita resultó de 6,8 por cada 100.000 atletas (1 en cada 14.700 años-persona), cuando se podía esperar 1 caso por cada 50.000, o, según la American Heart Association, 1 cada 200.000.

Desde 1997, la Asociación Inglesa de Fútbol realiza un screening obligatorio de todos los deportistas adolescentes que firman un contrato con un club. La evaluación incluye un cuestionario, un examen físico, un ECG y un ecocardiograma. De los 11.168 atletas jóvenes estudiados entre 1996 y 2016, los investigadores británicos liderados por Sanjay Sharma, del Hospital St. George´s, de la Universidad de Londres, descubrieron que 23 futbolistas murieron, 8 de los cuales por causa cardiovascular. Lo más curioso, quizás, es que 6 de esos 8 no tenían alteraciones cardíacas en sus estudios previos. Los otros 2 habían recibido la recomendación de no practicar deportes, pero lo hicieron igual y murieron.

No obstante las fallas de detección, los autores concluyen que el screening de adolescentes futbolistas resulta positivo para la prevención, ya que identificaron 42 jóvenes atletas con condiciones cardiológicas que podían conducirlos a una muerte súbita (26 con Wolff-Parkinson-White, 2 con anomalías valvulares y 2 con anomalías coronarias recibieron tratamiento quirúrgico o ablación).

Si bien existe polémica en Estados Unidos y otros países sobre la necesidad de screening obligatorio en los jóvenes que practican fútbol, ya que la incidencia de muerte súbita es muy baja y los costos son altos, los cardiólogos ingleses subrayan que los chequeos son costo-efectivos y que deberían realizarse en forma periódica.

Coincide el cardiólogo argentino Roberto Peidro. “El estudio tuvo un seguimiento prolongado de miles de personas y muestra que, de los siete jugadores que murieron por miocardiopatías, cinco tenían un ECG y ecocardiograma normales a los 16 años, pero eso no significa que los chequeos no sirvan”, subraya el cardiólogo especialista en deporte de la SAC. “En verdad, lo que indica este trabajo es que los estudios deberían repetirse cada dos años cuando dan normales, para detectar miocardiopatías que se manifiestan tardíamente”.

Algunos críticos sostienen que el screening obligatorio puede llevar a sobrediagnósticos y gastos sanitarios innecesarios. Los esfuerzos, dicen, deberían enfocarse en poner desfibriladores en todos los lugares públicos y enseñar a la población a usarlos. Pero Peidro insiste en que “el chequeo es una oportunidad única no sólo para encontrar enfermedades graves que pueden llevar a una muerte súbita sino también para detectar enfermedades cardiológicas que pueden ser tratadas antes de evolucionar gravemente”, señala el director médico de los Juegos Olímpicos de la Juventud que se llevarán a cabo próximamente en Buenos Aires.

Como sea, los especialistas coinciden en que la combinación de distintas medidas de prevención puede salvar vidas. El tiempo es fundamental en los casos de paro cardíaco: por cada minuto que se pierde de reanimación, aumenta 10% el riesgo de daño cerebral. Según una reciente revisión danesa, el 89% de los atletas sobreviven si reciben atención rápida por personal entrenado que cuenta con un desfibrilador automático. De ahí la importancia de participar en cursos de RCP y fomentar la instalación de estos dispositivos en gimnasios, estadios, aeropuertos, teatros, escuelas y otros sitios públicos.

En la Argentina, donde existen alrededor de 4.000 clubes de fútbol directa o indirectamente involucrados en torneos oficiales, todavía queda mucho camino por andar para instalar desfibriladores en todas las canchas y chequear a los jugadores juveniles en forma completa. Para aumentar la conciencia sobre la muerte súbita no sólo en los deportistas sino también en el resto de la población, la Fundación Cardiológica Argentina lleva adelante una campaña a lo largo de esta semana que apunta a fomentar el aprendizaje de maniobras básicas de reanimación cardiopulmonar (RCP) y manejo de desfibriladores externos automáticos (DEA).

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