La pérdida de fuerza puede predecir infartos

Por Alejandra Folgarait

La pérdida de fuerza puede predecir infartos

La disminución en la fuerza de prensión permite pronosticar el infarto cardíaco y el accidente cerebrovascular (ACV), según un estudio publicado en The Lancet. En este sentido, el dinamómetro manual podría resultar una herramienta económica y rápida para evaluar el riesgo de pacientes en países en vías de desarrollo.

La pérdida de fuerza muscular se había asociado en numerosos estudios previos con enfermedades debilitantes y con la muerte no sólo de personas mayores sino también jóvenes. Ahora, un nuevo estudio epidemiológico, realizado por científicos que integran el consorcio internacional PURE, revela que la medición de la fuerza muscular permite pronosticar la muerte por distintas causas y las enfermedades cardiovasculares en países con diversos ingresos.

Tras evaluar mediante un dinamómetro de mano a casi 140.000 personas de 35 a 70 años, habitantes de 17 países –incluyendo Argentina-, los científicos concluyeron que el riesgo de muerte por causas cardiovasculares se incrementa 17% por cada 5 kg de reducción en la fuerza muscular. Esta pérdida de fuerza se asocia también con aumentos del 9% en ACV y 7% en infarto de miocardio. Pero no con el cáncer ni con fracturas en los países con ingresos bajos o medianos.

La fuerza muscular, dicen los investigadores del PURE, supera a la presión sistólica como marcador pronóstico de muerte. Los incrementos en el riesgo por cada 5 kg de pérdida de fuerza muscular resultan significativos aún después de controlar variables como la edad, la educación, el nivel de empleo, la actividad física, el consumo de alcohol y tabaco. Vale subrayar, sin embargo, que se trata de un estudio observacional, por lo que el aumento de riesgo de enfermedad y muerte podría deberse a otras variables, no a la fuerza muscular.

La pérdida de fuerza puede predecir infartos

“La fuerza de prensión podría ser un test fácil y económico para evaluar el riesgo de mortalidad y enfermedad cardiovascular de un individuo, pero es necesario hacer más estudios para evaluar si los ejercicios para mejorar la fuerza muscular pueden reducir el riesgo”, aclaró Darryl Leong, investigador de la Universidad McMaster, en Canadá, y autor principal del estudio.

Coincide el cardiólogo argentino Jorge Trongé. “El estudio es un llamado de atención sobre la pérdida de masa muscular, pero hay muchos otros factores de riesgo involucrados en la enfermedad cardiovascular, por lo que habría que hacer otros estudios para ser determinante”, advierte el profesor de la UAI.

“El futuro nos indicará si la fuerza muscular es un mejor predictor de mortalidad que la presión sistólica; por el momento, es interesante como indicador clínico de bajo costo”, evalúa el ex presidente de la SAC.

Envejecimiento

La fuerza máxima que se puede hacer sobre un objeto decrece naturalmente con la edad. La cuestión es si una disminución acelerada de esa fuerza puede indicar un deterioro patológico.

¿Podría ser la fuerza de prensión un nuevo biomarcador de envejecimiento? “No es una idea nueva, pero los hallazgos del PURE suman argumentos”, señaló Avan Sayer, profesor de la Universidad de Southampton, Gran Bretaña, en un comentario que acompañó el trabajo.

“La pérdida de fuerza muscular y la disminución en la velocidad de la caminata son buenos indicadores de fragilidad, un concepto que se asocia al acortamiento de la vida”, enfatiza Luis Cámera, jefe de Medicina Geriátrica del Hospital Italiano y presidente de la Sociedad Argentina de Medicina (SAM).

Si bien el test de fuerza muscular se usa poco en los consultorios argentinos, Cámera sostiene que es una herramienta sencilla que podría tener una gran utilidad si se difundiera. “Cada vez se habla más de sarcopenia en relación con el envejecimiento; la pérdida de masa muscular es un predictor muy bueno de mortalidad a corto plazo”, afirma el médico clínico argentino.

¿Se puede disminuir el riesgo fortaleciendo los músculos? “Se puede contrarrestar la pérdida de masa muscular mediante suplementos vitamínicos y proteicos, y con ejercicios físicos específicos”, informa Cámera. “No se puede decir que esto ayude a vivir más, pero sí que mejora la calidad de vida”.

Respecto del estudio publicado en The Lancet, Cámera señala que “es difícil interpretar los resultados porque la población seguida durante cuatro años es muy heterogénea, además de relativamente joven”. Dentro de 10 años, anticipa, los resultados de un estudio epidemiológico como el PURE podrían ser más concluyentes. “Lo importante, por ahora, es que la fuerza muscular es un predictor independiente de morbimortalidad”, concluye Cámera.

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