La coalición mundial para la salud circulatoria convoca a una gran inversión en salud circulatoria para ayudar a prevenir la próxima pandémia

En un nuevo documento de posición, Preventing the Next Pandemic: The Case for Investing in Circulatory Health (Prevención de la próxima pandemia: el caso para invertir en salud circulatoria), la Global Coalition for Circulatory Health (Coalición Global para la Salud Circulatoria) demanda una mayor inversión en salud circulatoria para prepararse para la próxima pandemia o incluso prevenirla.

El año pasado nos ha unido para enfrentar un desafío verdaderamente global, pero también ha puesto de manifiesto las profundas y duraderas fallas y desigualdades en la salud de la población y los sistemas de salud de casi todos los países del mundo.

A medida que la pandemia de COVID-19 ha cobrado un precio abrumador en la salud física, mental y fiscal de nuestras sociedades, ha tenido un impacto particularmente devastador en los millones de personas que viven con enfermedades no transmisibles (ENT) en todo el mundo. Además de la vejez, las personas que padecen enfermedad cardiovascular (ECV), accidente cerebrovascular, obesidad, diabetes, enfermedad renal e hipertensión tienen un mayor riesgo de sufrir las formas más graves de la COVID-19 y sus consecuencias, incluida la muerte.

La COVID-19 también se ha asociado con un aumento de la mortalidad más allá de la relacionada con la infección en sí y sus consecuencias inmediatas, ya que las interrupciones en el cuidado de las personas que viven con ENT han exacerbado su exposición a resultados de salud negativos. Como era de esperar, las personas con un nivel socioeconómico más bajo, tanto en países de ingresos altos como bajos, han soportado la peor parte de la pandemia.

La Coalición Global está pidiendo un mayor apoyo a la fuerza laboral de la salud, equidad en la distribución global de vacunas y acceso a la atención, un mejor uso de modelos nuevos e innovadores de atención y soluciones de salud digital, y políticas fiscales dirigidas a productos insalubres para respaldar estas inversiones. .

El documento de posición incluye un conjunto de recomendaciones para apoyar a los gobiernos en sus esfuerzos por prepararse para futuras pandemias durante este momento crítico:

  • Prevención, detección y tratamiento de afecciones circulatorias a través de planes nacionales de respuesta y recuperación de la COVID-19 a través de la co-creación y colaboración concertadas de pacientes.
  • Aumentar el gasto y desarrollar políticas específicas para abordar los factores de riesgo de las ECV y ENT, incluidos los determinantes sociales y comerciales de la salud, utilizando los ingresos de las políticas fiscales (es decir, impuestos a los productos insalubres, como el alcohol y los productos de tabaco).
  • Incluir indicadores sobre la prevalencia de enfermedades circulatorias, comorbilidades y factores de riesgo en las medidas de preparación, resiliencia y respuesta ante una pandemia.
  • Garantizar que las personas que viven con problemas circulatorios y en entornos de bajos recursos tengan un acceso adecuado y equitativo a los servicios de salud esenciales, incluidos medicamentos, suministros y dispositivos asociados, a través de la atención primaria de salud.
  • Proporcionar un acceso prioritario a la vacunación y otros métodos de prevención de enfermedades para aquellos con factores de riesgo circulatorios subyacentes.
  • Apoyar e integrar el uso de nuevos modelos efectivos para brindar servicios de salud de calidad, especialmente telemedicina e iniciativas para apoyar el autocuidado y el autoempoderamiento.

El mundo simplemente no puede esperar a la próxima pandemia para invertir en ENT. Los determinantes sociales de la salud no se pueden abordar solo a través del sistema de salud; se necesita un enfoque multisectorial holístico que tenga como base los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para abordar verdaderamente las desigualdades sociales y económicas y construir sistemas más resilientes. Sin embargo, hay motivos para la esperanza: la Declaración Política de las Naciones Unidas sobre la cobertura universal de salud de 2019 proporciona un marco sólido para construir sistemas de salud más resilientes, con llamados explícitos a la inversión en ENT y referencias a políticas fiscales que ponen esa inversión firmemente al alcance de la mano. Al consolidar aún más la importancia de abordar la salud circulatoria en un futuro Convenio Marco sobre Preparación para Emergencias, podemos tomar medidas concretas hacia un futuro libre de pandemias.

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Comunicaciones SAC

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