Carne procesada e insuficiencia cardíaca

Por Alejandra Folgarait

Carne procesada e insuficiencia cardíaca

Las carnes rojas han sido vinculadas a varias enfermedades, desde los infartos cardíacos y cerebrales hasta el cáncer de mama. Ahora, un estudio revela que son las carnes procesadas –salchicha, jamón, salame, morcilla y paté de hígado- las que podrían generar un aumento de la incidencia de insuficiencia cardíaca y de muerte por esta causa.

Según el nuevo estudio prospectivo publicado en Circulation Heart Failure, quienes comen más de 75 gramos de carne procesada por día tienen 1.28 más riesgo de padecer insuficiencia cardíaca y 2.43 más riesgo de morir por esa causa que los que consumen menos de 25 g diarios, independientemente de la edad, sexo, ingesta de vegetales, frutas y pescado, tabaquismo, actividad física, historia familiar o consumo calórico.

En cambio, el consumo de carne roja sin procesar (vaca, ternero o cerdo) no tiene impacto en el riesgo de insuficiencia cardíaca, de acuerdo con el seguimiento durante 12 años de 37.000 hombres suecos. Cabe destacar que las hamburguesas de carne picada, que se producen sin aditivos en Suecia, fueron consideradas en el estudio como carne sin procesar.

Por cada 50 gramos de aumento en la ingesta diaria de carne procesada –equivalentes a dos fetas de jamón-, el riesgo de insuficiencia cardíaca subió 8% y el de mortalidad por insuficiencia trepó un 38%, reporta el trabajo realizado en base a un cuestionario alimentario por Joanna Kaluza, de la Universidad de Varsovia, en Polonia, y epidemiólogas del Instituto Karolinska, de Suecia.

Un estudio previo de la cohorte sueca había revelado que la carne procesada también aumenta el riesgo de infarto cerebral. Los investigadores especulan que los nitritos, la sal, los fosfatos u otros elementos para preservar las carnes procesadas podrían ser los culpables. Sin embargo, la asociación aún no está clara.

Si bien los cañones académicos europeos parecen apuntar ahora sólo hacia las carnes industrializadas, análisis realizados en Estados Unidos en 2012 también asociaban las carnes rojas a la mortalidad cardiovascular y por cáncer.

“Para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, sugerimos evitar la carne procesada y limitar la carne roja a una o dos porciones semanales, o menos”, señaló Kaluza. “Hay que comer una dieta rica en frutas, vegetales, granos enteros, nueces y pescado”, recomendó la profesora polaca de Nutrición.

 

Por cada 50 gramos de aumento en la ingesta diaria de carne procesada, el riesgo de insuficiencia cardíaca subió 8%.

 

 

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