17 de mayo: Día Mundial de la Hipertensión

La hipertensión arterial afecta a más de un tercio de la población argentina pero pasa inadvertida o es mal controlada en una gran proporción de casos, lo que aumenta significativamente el riesgo de padecer infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares y otras patologías. 

“En el mes de la Hipertensión, queremos subrayar la importancia de que todas las personas conozcan su presión arterial y se la tomen al menos una vez al año”, enfatiza Alejandra Christen, cardióloga del Consejo Argentino de Hipertensión Arterial de la SAC. “Es importante que las personas hipertensas continúen tomándose la presión en sus domicilios y no interrumpan la medicación durante la pandemia.”, agrega la especialista.

En el contexto del COVID-19, la hipertensión sobresale como uno de los factores más frecuentes en quienes padecen la enfermedad.  De hecho, Ernesto Shiffrin y sus colegas escribieron en el American JournalofHypertension que la hipertensión es la comorbilidad más frecuente en los pacientes con COVID-19 pero subrayaron que todavía no resulta claro su rol en la susceptibilidad ante el nuevo coronavirus. 

Aunque el 70% de los fallecidos por COVID-19 en Italia tenían hipertensión, según una revisión de R. Kreutz y sus colegas de la Sociedad Europea de Hipertensión, los expertos aclaran que los pacientes hipertensos también eran pacientes añosos. Lo cierto es que no hay evidencia de que los pacientes hipertensos corran más riesgo de sufrir una enfermedad severa si se infectan con el virus SARS-COV-2.

“Los pacientes hipertensos no deben temer un mayor riesgo de infectarse con el virus que causa COVID-19”, aclara Christen. “Por sí sola, la hipertensión no ha mostrado hasta el momento ser un factor de riesgo independiente para COVID-19. Sí cuando se suma a comorbilidades como la diabetes o la enfermedad cardiovascular”.

Aunque todavía no se conoce bien la razón de la asociación entre hipertensión y COVID-19 que se observa en pacientes internados, se estima que tanto la disfunción del sistema endotelial de los vasos sanguíneos como el sistema renina-angiotensina-aldosterona (RAAS, por sus siglas en inglés) están involucrados en la fisiopatología de la enfermedad. De hecho, los receptores para la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2) constituyen la principal puerta de entrada para el nuevo coronavirus. 

Los receptores ACE2 son proteínas en las membranas de las células que se expresan en muchos órganos (ver gráfico). Entre los factores que explican los síntomas respiratorios graves causados por el SARS-COV-2, se destaca la gran presencia de receptores ACE 2 en las células de los alveolos pulmonares.  Vale la pena destacar también que 7,5% de las células miocárdicas son positivas a la expresión del ACE2, lo que podría explicar la cardiotoxicidad del nuevo coronavirus. 

Número de receptores ACE2 en los distintos órganos

Fuente: Chen L. et al. Cardiovasc Res. 2020;116(6):1097‐1100.

Tratamiento de la hipertensión

Todavía se discute el rol de los tratamientos antagonistas del sistema RAAS que se usan en muchos pacientes con hipertensión arterial o insuficiencia cardíaca. Los inhibidores de la enzima convertidora  de angiotensina 2 (ACE, en inglés, o IECA, en español) y los bloqueantes del receptor de la angiotensina (ARB o ARA II) inhiben el sistema RAAS y aumentan, en animales, el número de receptores ACE2 en las células, lo cual facilitaría la entrada del virus a las células del pulmón y el corazón. Sin embargo, se ha observado que estas drogas también tienen una acción anti-inflamatoria y protectora. 

La cuestión tendrá que ser respondida mediante un ensayo clínico randomizado. Por el momento, tres estudios observacionales distintos, publicados recientemente en el New England Journal of Medicine, confirmaron que los IECA y ARA II no aumentan el riesgo de pacientes con COVID-19. Según el editorial que acompaña a los estudios, los fármacos que inhiben el sistema RAAS y se usan en pacientes con hipertensión no se asocian con riesgo de infección por el virus SARS-COV-2, ni severidad de COVID-19 ni riesgo de muerte intrahospitalaria.

Otro estudio observacional de investigadores de la Cleveland Clinic, publicado en JAMA Cardiology, tampoco encontró una asociación entre el uso de IECA o ARA II y la posibilidad de testear positivo para COVID-19. En un análisis secundario de los 1743 pacientes que dieron positivo y tomaban estos fármacos, se observó una mayor propensión a ser internados, y de ingresar a terapia intensiva, que en el resto, pero los investigadores advierten que estos resultados pueden deberse a otros factores.

En cualquier caso, los cardiólogos sostienen que los pacientes hipertensos deben continuar con su tratamiento como siempre. Los “sartanes” y los “priles”, tal como se conoce a los ARA II y los IECA, deben tomarse en los horarios y frecuencias indicadas por el cardiólogo. Aunque un estudio clínico muy difundido había señalado el año pasado que era mejor administrar la medicación antihipertensiva a la hora de dormir, una comunicación publicada en el European Heart Journal puso en duda duramente el estudio y desestimó sus conclusiones. 

Recomendaciones durante la pandemia

En síntesis, el Consejo Argentino de Hipertensión Arterial de la SAC recomienda a los pacientes con hipertensión crónica:

  • Continuar con el tratamiento indicado por el médico.
  • Si los valores de presión arterial están controlados, no modificar la dosis ni la frecuencia de la medicación.
  • Continuar con el monitoreo domiciliario de la presión mediante aparatos validados.
  • Suspender los controles médicos presenciales con el especialista en hipertensión arterial durante la pandemia.
  • Mantener contacto frecuente con el médico durante la pandemia a través del teléfono, apps de telemedicina, video o mail.

Los pacientes hipertensos deben consultar a la guardia o emergencia si presentan síntomas repentinos como palpitaciones; dolor u opresión en el pecho, brazo, cuello o mandíbula; falta de aire, agitación, fatiga; acidez  o alteraciones en la digestión recientes; falta de sensibilidad o fuerza en una parte del cuerpo; alteraciones al hablar o en la vista. Ante cualquiera de estos síntomas, es importante realizar la consulta rápidamente para evitar un infarto agudo de miocardio o accidente cerebrovascular.

“Es importante no olvidar los hábitos de vida saludable durante el período de aislamiento social preventivo obligatorio”, subraya Christen. Como recomienda la Sociedad Internacional de Hipertensión en su nueva guía, hay que evitar la sal, aumentar la proporción de frutas, legumbres y verduras en la dieta,  beber agua y evitar alimentos con azúcares y grasas saturadas, así como también no excederse con el café y el alcohol. 

Finalmente, los expertos internacionales en hipertensión aconsejan mantener un peso saludable, dejar el tabaco y realizar actividad física aeróbica y de resistencia. Para reducir el estrés, conviene recurrir a la meditación o al mindfulness.  Cambiar el estilo de vida es, también, una forma de mantener una saludable presión arterial. 

Por Alejandra Folgarait

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