
Stents versus Coronary-Artery Bypass Grafting for Left MainCoronary Artery Disease (MAIN-COMPARE).
Resumen: Clara Reitburd
Introducción: Existe evidencia de los mejores resultados obtenidos con CRM en enfermedad de TCI respecto al tratamiento médico. Ante el beneficio proporcionado por la revascularización se plantea actualmente su comparación con la angioplastia coronaria.
Método: Se evaluaron 1102 pacientes con enfermedad de tronco no protegido a quienes se les implantó un stent y 1138 que fueron sometidos a CRM. Los datos fueron obtenidos del registro prospectivo del MAIN-COMPARE (revascularization for unprotected left main coronary angioplasty versus surgical revascularization) realizado en 12 centros de Corea entre los años 2000 y 2006. Se evaluaron muerte, un punto final combinado de muerte, IAM tipo Q y Stroke, y la necesidad de re-revascularización.
El uso de stent no fue randomizado, por lo tanto influyeron variables como la voluntad del paciente, el riesgo quirúrgico y la preferencia del médico. Se utilizaron stents metálicos (318 pac.) hasta el año 2003 y desde entonces solo se utilizaron stents con drogas (784 pac.) Se administró carga de clopidogrel o ticlopidina y clopidogrel por 30 días en los pacientes con stents convencionales y por 6 meses en aquellos que recibieron stents con drogas.
Con respecto a la técnica quirúrgica, los puentes a la arteria descendente anterior se realizaron preferentemente con arteria mamaria. A 478 pacientes se les realizó cirugía sin bomba y siempre que se pudo los pacientes sometidos a angioplastia fueron sometidos a CCG a los 6 a 10 meses. Se compararon juntos y también por separados las crm con los que recibieron stent de metal y stents con drogas (antes y después del junio del 2003) Para el análisis estadístico se machearon los pacientes para bajar los sesgos, propensy-score matching, resultando la Cohorte entera, onda 1 y onda 2.
Los pacientes sometidos a CRM eran mayores, con mayor prevalencia de diabetes, dislipidemia, tabaquistas, con IAM previo y enfermedad vascular periférica, fracción de eyección más baja, presencia de angor inestable, lesiones dístales, 3 vasos y compromiso de la descendente anterior.
Los pacientes sometidos a angioplastia habían sido sometidos más frecuentemente a PTCA y tenían reestenosis de tronco.
La media del seguimiento fue de casi 3 años.
Resultados: Fallecieron 8.3%, (de causa CV.:68%), 0.9% pacientes tuvieron IAM tipo Q. Tuvieron stroke: 1.6%. La re-revascularización fue requerida por el 6.3% de los pacientes.
No se encontró diferencia entre PCI y CRM respecto al evento muerte ni el punto final combinado ni IAM Q ni STROKE.
De los pacientes sometidos a angioplastia que requirieron re-revascularización, fueron sometidos a re PTCA el 82% y CRM el 17%.
La reestenosis de tronco en los pacientes del grupo CRM fue más baja, siempre luego tratados con PTCA, nunca fueron reoperados.
Respecto a stent con y sin drogas comparados con CRM no se encontró diferencia aunque se vio una tendencia a mayor muerte y combinado en aquellos pacientes que recibieron stents, incluso con stents liberadores de drogas.
Conclusiones: En esta cohorte macheada de revascularización de tronco no protegido, se encontró similar tasa de muerte y evento combinado de IAM Q y stroke entre los grupos CRM y PTCA. Si fue muy superior la necesidad de re-revascularización en los pacientes sometidos primariamente a Angioplastia con stent incluyendo a los que les implantó stent con drogas liberadoras.
Referencia
Stents versus coronary-artery bypass grafting for left main coronary artery disease. Seung KB, Park DW, Kim YH, Lee SW, Lee CW, Hong MK, Park SW, Yun SC, Gwon HC, Jeong MH, Jang Y, Kim HS, Kim PJ, Seong IW, Park HS, Ahn T, Chae IH, Tahk SJ, Chung WS, Park SJ.