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Apellidos indisolubles de la Cardiología: Aschoff y Tawara

Creado el 13 jul 2017
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Hay nombres en la historia de la Cardiología que citamos siempre vinculados entre sí, parejas por su obra común que parecen fundirse en una unidad de sentido. A ellos vamos a dedicar esta y algunas entregas próximas. Comenzaremos con Aschoff y Tawara.

Karl Albert Ludwig Aschoff fue en opinión de muchos el más importante anátomo patólogo alemán de fines del siglo XIX y comienzos del XX, digno heredero de Virchow. Nació en 1866 hijo de un médico renombrado que decidió la suerte de sus dos hijos, médicos desde ya: la asistencia para Albert, el más joven; la investigación para Ludwig, el mayor. Así que este último, tras graduarse en 1889, fue asistente de Friedrich D. von Recklinghausen en el Instituto de Patología de Estrasburgo, y más tarde de Johannes Orth en Gotinga. Profesor de Anatomía Patológica en la Universidad de Marburgo pasó luego a Friburgo, donde ejerció hasta jubilarse. A lo largo de su vida generó avances en diversas ramas de la patología. Así, por ejemplo, siguió la línea que habían iniciado Von Kuffer al describir las células fagocíticas estrelladas en los capilares hepáticos, y Ranvier en el tejido conectivo. Había células similares en el bazo, las suprerrenales, la hipófisis, los ganglios linfáticos; y fue Aschoff quien demostró la homología de todas ellas y propuso para integrarlas el término de sistema retículo endotelial. Estudió aspectos de la apendicitis, las distintas causas de ictericia (se lo consideró el mayor conocedor de la anatomía y patología hepática) y la pielonefritis.

Autor de varios libros, entre ellos un tratado de Anatomía Patológica, y más de 200 artículos, se destacó sobre todo en el estudio del corazón. Vio en la aterosclerosis una enfermedad vinculada con el metabolismo de los lípidos e insistió en la importancia que en su génesis debía tener la dieta Incursionó en el campo de la miocarditis, y el compromiso intersticial presente en cuadros de origen viral, bacteriano, parasitario y tóxico inflamatorio, como la viruela, la triquinosis, la fiebre tifoidea, infecciones meningocóccicas y estreptocóccicas. Llevan su nombre los nodulillos intersticiales (cuerpos de Aschoff) que describió específicamente en la fiebre reumática, y de los que dice en su tratado: “Estas lesiones son también difíciles de percibir a simple vista; en cambio, es muy sencillo su diagnóstico, microscópico por la formación de nodulillos muy típicos del tejido intersticial, compuestos de células de gran tamaño. Estas células que tienen un gran núcleo y que están dispuestas en sentido radiado o en abanico, son de origen conjuntivo. A ellas se añaden linfocitos y leucocitos eosinófilos. Es característica su localización en las capas subendocárdicas, por lo cual pueden ser destruidas numerosas ramas del sistema de conducción; lo propio que alrededor de los vasos. Los nodulillos se encuentran solamente en los casos de infección reumática segura o probable, aunque no siempre pueden ser demostrados, porque pronto se transforman en cicatrices muy pequeñas, apenas perceptibles con el microscopio, que suelen estar situadas alrededor de los vasos. A veces hay además focos parenquimatoso intersticiales (con eosinofilia), aunque es raro que alcancen un gran diámetro“.

Pero sin duda recordamos a Aschoff por el descubrimiento y descripción del cuerpo de Aschoff- Tawara. Se hace forzoso entonces que nos refiramos a Sunao Tawara para completar la historia.

Tawara nació en Japón en 1873, en una época en que soplaban en el Imperio aires de cambio y modernización. La Universidad de Tokio fue creada en esos años, y fueron muchos los profesores alemanes invitados a enseñar allí. En esa Universidad se graduó Tawara en 1901, y poco después viajó a Marburgo donde entre 1903 y 1906 trabajó conjuntamente con Aschoff. Dos proyectos guiaban a Tawara: el estudio de la miocarditis, y develar los secretos de la conducción eléctrica en el músculo cardíaco. Trabajó duramente en ello bajo la dirección de Aschoff, y pasó por momentos de zozobra al constatar que el tiempo no le alcanzaba para cumplir sus deseos. Es reveladora una carta que escribió a Aschoff en 1905, pidiéndole ayuda para terminar su manuscrito sobre miocarditis: “Cuando en las noches tranquilas… pensé en mi padre que, estoy seguro, cada día y cada hora pensaba en mí en silenciosa esperanza de mi éxito, y cuando entonces consideré el fracaso de mis experimentos, me sentí profundamente infeliz. En estos dos largos años no tuve un solo día feliz. Después de haber hecho esta primavera un nuevo descubrimiento en el paquete de conexión, recuperé un poco de esperanza; había esperado terminar todas las descripciones en 2-3 meses, para poder dedicarme nuevamente al tema anterior de la “miocarditis” y así terminar mis dos proyectos. Desafortunadamente me equivoqué…

Pero tanto trabajo tuvo su fruto. Hasta entonces se conocía la existencia del haz de His, y de las fibras de Purkinje (nos referiremos a ello en una próxima entrega), y se consideraba que en el His la conducción del impulso eléctrico se enlentecía. Aschoff y Tawara pudieron demostrar la existencia y el rol de una zona transicional, el nodo auriculoventricular, donde verdaderamente se retardaba el impulso eléctrico en su paso de aurículas a ventrículos, y de donde surgía el haz de His. Tawara parece haber sido el verdadero responsable intelectual y el que se dedicó arduamente a desentrañar el problema. No solo describió el nodo, sino también las ramas derecha e izquierda en que se divide el haz, e hizo una descripción histológica muy precisa de cada parte del sistema de conducción. Y debe haber sido así, porque en 1906, cuando bajo la tutela de Aschoff, Tawara publicó su monografía El sistema de conducción del corazón del mamífero-un estudio anátomo patológico del haz auriculoventricular y las fibras de Purkinje, el alemán no reclamó la coautoría.

Tawara volvió a Japón, y fue profesor de la Universidad de Kiushu en Fukuoka, hasta su muerte en 1952. Tal vez, la importancia de Aschoff en su vida radique en que a posteriori de su trabajo con este, y ya en Japón, no volvió a generar investigación relevante. En cuanto a Aschoff, en cambio, siguió investigando, publicando, y encontrando un nuevo foco de interés en el estudio y divulgación de la historia de la medicina. Algunos le han señalado cierta simpatía por el régimen nazi, aún cuando no se haya afiliado al partido. Murió en 1942, 10 años antes que su discípulo.

Apellidos indisolubles de la Cardiología, parte I: Aschoff y Tawara

Dr. Jorge Thierer

Fuentes consultadas

Fresquet JL (Instituto de Historia de la Ciencia y Documentación. Universidad de Valencia – CSIC). Karl Albert Ludwig Aschoff. Historiadelamedicina.org. Enero, 2006.

Arasa F. Ludwig Aschoff. Anales de Medicina y Cirugía 1949; 24: 172-175.

Suma K. Sunao Tawara, a father of modern cardiology. PACE 2001; 24:88-96.